Entrevista a Mario Bellatin

Publicada originalmente en el primer número de nuestra revista. 

mario bellatinMario Bellatin es un controvertido escritor mexicano nacido en 1960. Sus libros suelen ser narraciones cortas que desafían al descuidado lector quien, ingenuamente, se acerca a cualquiera de sus textos.

De su vasta obra destacan: Salón de belleza, Damas chinas, Efecto invernadero, Jacobo el mutante y Flores. Ha sido galardonado con importantes premios y reconocimientos en México y Europa, de los que el autor se lamenta, así como de sus publicaciones.
En el año 2000 fundó la Escuela Dinámica de Escritores, que resultó una propuesta novedosa y provocadora en su momento.

En su texto Underwood portátil. Modelo 1915 Bellatin llega a decir: “Soy Mario Bellatin y odio narrar, apareció publicado en cierto diario hace algún tiempo. El hecho de ser escritor está más allá de una decisión consciente que haya podido ser tomada en un momento determinado, continuaba la nota. No recuerdo, exactamente, cuándo nació la necesidad de ejercer esta actividad tan absurda, que me obliga a permanecer interminables horas frente a un teclado o delante de las letras impresas de los libros. Y eso, que para muchos pudiera parecer encomiable y hasta motivo de elogio, para mí no es sino una condición que no tengo más remedio que soportar”.

Mario Bellatin aceptó generosamente responder nuestra entrevista a través de correo electrónico. Todas las preguntas las contestó a través de su iPhone que, resulta ser, es también su herramienta para escribir sus obras de ficción. Bellatin no utiliza la computadora para trabajar.

Si la obra de Mario Bellatin suele ser presentada como una propuesta alternativa, distante de lo que todos aceptamos como textos de literatura (con libros incluso alejados de todo encasillamiento genérico), ¿cómo se explica su presencia en importantes congresos de literatura, publicación en grandes editoriales y la petición de ser entrevistado en esta revista?

No creo que la obra de Bellatin sea presentada de determinada manera. Menos como una propuesta alternativa. Sería una suerte de suicidio colocarme yo mismo determinada etiqueta. Lo que prevalece en mí es el deseo de escribir, y una de las maneras de hacer posible que la escritura genere nueva escritura es, de algún modo, insertar los textos dentro de un circuito donde esta escritura pueda ser compartida por un otro. Publicar o dar entrevistas lo veo como el precio que debo pagar para seguir escribiendo.

Un escritor, en parte, se forma por sus lecturas. Hace poco se anunció la “Biblioteca Personal” de J.M. Coetzee con las obras que más han marcado a este autor. Si pudiera publicar su “Biblioteca Personal Mario Bellatin”, ¿qué obras literarias serían las elegidas?

Se trataría de una lista falsa y retórica. Como de niño bien portado. Por cada autor elegido se descarta una docena de autores que también serían elegidos. No encuentro ningún sentido en confeccionar algo semejante. Me sorprende, además, que la pregunta sólo incluya obras literarias, como si escribir fuera una operación casi mecánica que aparece después de haber leído, y eso no es necesariamente cierto.

¿Cómo fue la experiencia de publicar su primer libro? ¿Qué aprendió durante todo el proceso que llevó desde escribir la primera palabra hasta recibir su primer cheque por derechos de autor?

El primer cheque de derechos de autor me lo pagué yo mismo, antes incluso de que alguien leyera una línea escrita. El primer libro lo publiqué recolectando dinero de los demás por medio de un sistema que se me ocurrió al que llamé bonos de prepublicación. La velocidad de mi escritura no la puedo poner al tiempo de un otro, como es el caso de un editor y sus planes. Yo tengo un esquema de escritura que debe ser cumplido pese a las circunstancias. Quizá por eso no sólo he recolectado dinero para publicar un texto sino quizá sea una de las razones por las que trabajo con varias editoriales al mismo tiempo.

¿Cuál fue la obra que más tiempo le costó escribir y por qué?

Efecto Invernadero. El segundo libro que publiqué. Porque su escritura era sólo un pretexto para encontrar un sistema propio de escritura, una manera personal de escribir. Se trató de un libro que en cierto momento llegó a tener casi dos mil páginas. La edición actual no pasa de sesenta.

¿En qué obra está trabajando actualmente?

En estos días publico un libro titulado El hombre dinero. Ahora estoy haciendo la versión en cine de Salón de belleza y un libro que lleva como título tentativo La aventura. A grandes rasgos trata de un viaje hecho al sur, al poblado último, con el fin de traer de vuelta los restos de un niño que se dedicaba a matar a otros niños.

Sus textos literarios suelen ser cortos y algunos están marcados por una construcción fragmentaria. Dada la explotación de las redes sociales, de las comunicaciones digitales, en las que la brevedad se ha vuelto un factor importante, ¿cree usted que la literatura de las próximas décadas estará más cerca de su forma de creación que la de escritores como Volpi, Vargas Llosa u otro?

No lo sé. Espero que estén cerca del temperamento de cada autor. No creo, además, que se puedan sacar conclusiones a partir de la comunicación digital porque es un medio blando, que cambia todos los días, cualquier teoría o afirmación dejaría de tener sentido muy pronto.

¿Ve la posibilidad de una versión cinematográfica de Jacobo el Mutante, Flores u otra de sus obras? ¿Hay algún director que usted sienta que comparta sus preocupaciones estéticas?

Yo mismo. Ya dirigí la película sobre Bola negra, que se estrenó el año pasado. Ahora estoy en el trabajo de edición de Salón de belleza, pero me gustaría que alguien más interviniera mi trabajo. Que los libros sirvan de plataforma para que otro construya un trabajo propio.

En trabajos críticos sobre su obra, y en el seminario de nuestra universidad en el que estudiamos su narrativa, se suele utilizar, como aparato teórico, textos de Barthes, Deleuze, Foucault, entre otros. ¿Ha leído usted la obra de estos teóricos franceses como parte de su formación como escritor?

No, de ninguna manera. Creo que mi trabajo puede quizá guardar relación con el absurdo lógico propio de los presocráticos más que con la filosofía contemporánea.

Una vez un crítico español dijo que Los detectives salvajes de Roberto Bolaño era el tipo de novela que a Borges le hubiera gustado escribir. Su obra, en nuestra humilde opinión, entra también dentro de estas lecturas que al escritor argentino le hubieran agradado. ¿Se siente cercano a la obra de Borges? ¿Le ha servido su obra para formar la suya? Igualmente, teniendo a Bolaño ya presente en esta pregunta, algunos escritores latinoamericanos han reconocido su valor e importancia para la narrativa actual. ¿Usted qué piensa sobre la obra del escritor chileno?

Reconozco la osadía y el valor de Borges, pero no me siento cercano a su escritura. Es más, no atrae mi atención espiritual sino sólo la intelectual, y eso termina por aburrirme. De Bolaño puedo decir que lamento su muerte porque los supuestos nuevos fanáticos están destrozando su obra. Me refiero principalmente a los académicos europeos y lectores norteamericanos, quienes quieren seguir viendo en Bolaño escrituras propias de treinta años atrás. Maldita la hora en que se le ocurrió a Bolaño escribir la primera parte de Los detectives salvajes, a partir de esa lectura acabarán destruyéndolo y ocultando ese Bolaño magnífico que no va con este mainstream.

Por último, ¿cómo es la dinámica de su taller de escritura? ¿Qué influencia ha ejercido en quienes asisten?

Espero que ninguna influencia. La escuela dinámica de escritores ya no existe. Fue un proyecto diseñado para tener un cierto periodo de duración: 10 años. Se cumplió el plazo y la obra quedó creada.

Puedes leer su relato Brasil descargando gratis el primer número de nuestra revista en formato PDF.

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