Playlists para La Fiesta por Isaac Sasson

Playlists para La Fiesta por Isaac Sasson

Como parte de nuestro octavo número dedicado a La Fiesta, invitamos al percusionista y compositor venezolano Isaac Sasson para que hiciera una selección de música. Aquí compartimos el resultado, cuatro playlist’s que son un recorrido por los sonidos de Venezuela.

Ya por el mundo se dice: Venezuela habla cantando, parte I.

Ya por el mundo se dice: Venezuela habla cantando, parte II.

Para sentir: 

 

Para recordar: 

 

 

De la antipoesía al rap

De la antipoesía al rap

En una entrevista, Nicanor Parra contaba el proceso a través del cual dio con la antipoesía: crítica del aire europeizante de las vanguardias, el gastado lenguaje poético convertido en retórica y luego, estudiando la historia de la poesía, da, en el Medioevo, con fórmulas poéticas populares en las que se incluían hechos de la inmediatez. Y es entonces cuando se da cuenta de la riqueza que había en las zonas populares de Chile, donde se canta(ba)n cuecas, y no en los cafés y las peñas literarias a las que solía ir. La antipoesía, podemos pensar a la luz de sus declaraciones, lleva consigo una manera de ser que reivindica la vulgaridad y el sentido humor, en contra de la predominante tradición literaria occidental de la seriedad y la tristeza. Y esta actitud es también reflejo de una identidad que encuentra sus expresiones en estas formas populares de la poesía. El sonado asunto de la emergencia del continente latinoamericano, encuentra en Parra sus cauces para el siglo XXI, como los encontró en Vallejo en el XX.  

La poesía, como se la conocía hasta ese momento, entra en crisis profunda con todos sus valores, y hasta hoy no sale de ella. En ciertos casos, el debate se expande y ha llevado a replantearse el tema de los géneros. Esto se observa en relación al rap con toda su carga cultural y política (entendidas ambas como la misma cosa) e interpretado como la forma más acabada de poesía en la contemporaneidad. Conviene aclarar que no se trata de cualquier rap, sino de uno que escapa a la actitud materialista del capitalismo, muy cercana en ciertas de sus expresiones culturales a la narco cultura. Un símbolo por excelencia de ese rap comercial es 50 cent. Ya Carlos Monsiváis, en Viento rojo, decía de la narco cultura (entendiéndola como una manera de asimilar y vivir el mundo con una identidad propia que se expresa en la música, cine, manera de vestir, hablar, etc.): “La emergencia del narco no es ni la causa ni la consecuencia de la pérdida de valores: es, hasta hoy, el episodio más grave de criminalidad neoliberal”. Por su parte, Omar Rincón, en un estudio sobre la narco cultura colombiana (pero entendida como un fenómeno global) propone que esta es la verdadera identidad popular latinoamericana, a diferencia del gusto “ilustrado”, “burgués”.

Tomando en cuentas ambas ideas, podemos decir, hay una emergencia del rap en América Latina y en Europa que se ubica un paso más allá de la antipoesía de Parra, pero en la misma línea trazada por él, y uno más acá que la narco cultura, despejando a su vez ese otro sueño autodestructivo de Rincón. En Venezuela podemos ver esta emergencia en raperos como el tempranamente fallecido Canserbero (Tyrone José González), McKlopedia (Ramsés Guillermo Meneses) o Apache (Larry Rada). Por el momento me quedo con estos tres para explicar la distinción de este movimiento con respecto a los excesos de la “criminalidad neoliberal” en otro tipo de rap de carácter meramente comercial. Los tres son polifacéticos, no se conforman con un ambiente lírico y elevado y armonioso, sino que también apuestan por un rap pesado de denuncia social y cargado de violencia y la presencia de la muerte, sin hacerle ascos a esos otros momentos armoniosos donde exaltan los buenos modales.

La rebelión más grande en ellos es precisamente esa: apostar por esos valores en un mundo hostil al que ya no le interesan, en un mundo controlado por los intereses económicos, la falsedad, la muerte, la ironía, el desprecio, la violencia, la corrupción, y donde tampoco se encuentra orilla en quienes piensan esquemáticamente la realidad desde otro modelo mental gastado. Ellos no están vitalmente ni en la mentalidad ilustrada ni en la de la cultura narco: quedaron atrapados en un limbo terrenal, condenados por su propia lucidez, y en él se abren camino a punta de líricas salvajes que describen ese mundo y otro.

En “Llovía”, tema que despliega inmensas habilidades narrativas para contar la historia prototípica de un malandro en un barrio venezolano, Canserbero también hace gala de recursos poéticos intuitivos, y dice:

Ventana oscura

conciencia oscura

noche oscura

(…)

Respeto no merece el malo

sino el que consigue la felicidad,

ese sí es el más malandro.

Estas últimas líneas son su más grande acto subversivo. Ya lo decía Octavio Paz en El labentiro de la soledad: el amor es el mayor acto de rebeldía en la sociedad ultramoderna.

En un melancólico y sentido tema grabado en Bogotá en 2014, días antes del Festival Sin Fronteras, y en el que participan César López en el piano y guitarra, Canserbero, McKlopedia y el español Rapsusklei (Diego Gil Fernández), despliegan este acto subversivo noqueando almas y conciencias con palabras. El tema no necesita explicación, pero de todos modos: Canserbero toma el hecho cotidiano de subir al transporte público y lo armoniza en un gesto utópico a través de sus líricas, sustituye el mundo irónico y violento que es por el mundo amable y amoroso que debería ser, luego Mcklopedia hace un retrato reflexivo y lírico de la juventud venezolana y su situación actual para abrirle paso al golpe poético final de Rapusklei, quien sencillamente termina de perderse en ese mundo lírico del rap con el acompañamiento armonioso y triste de la guitarra y el piano y el prado y el faro y las estrellas y la luna son las imágenes que su voz nos va revelando mientras suenan, haciendo creer a los escuchas que de pronto salimos de este mundo y nos adentramos en ese otro. Esa es, puede decirse, la función social de este rap: predisponer al público para percibir el Bien, como decía Andrei Tarkovski, pero sin olvidar la percepción imperante del Mal. Muy lejos de la narco cultura que Omar Rincón propone como una identidad popular latinoamericana, y a su vez proponiendo otra manera de ser latinoamericano.   

Otra de las expresiones más acabadas de este lirismo se da en el tema “Como somos”, complicidad de McKlopedia y Apache, donde este último lanza:

Ese polvo de estrella que cuando pasa como una centella deja huella de una luz radiante y bella, anécdota cualquiera es tocar madera, vivir a plenitud en todas sus formas y maneras, porque somos partículas que el viento sopló y transformó en materia hasta que un día evolucionó, soy un despojó de todas las cosas que ahora valoro, lo más grande de mi vida, mi invaluable tesoro.

Estas reflexiones me parecen oportunas para ser tomadas en cuenta por la crítica literaria propiamente dicha. Si se estudia la historia de la literatura y se hace crítica de la poesía contemporánea, en Venezuela, por ejemplo, ¿debemos remitirnos exclusivamente a la poesía escrita o hay otras formas de poesía consolidadas y en correspondencia con la tradición literaria que conocemos y en cierto modo excluidas del pensamiento literario?

Arte para la gira latinoamericana de Pearl Jam

Arte para la gira latinoamericana de Pearl Jam

La agrupación de rock estadounidense Pearl Jam realizó una gira latinoamericana en noviembre del año pasado, probando a todos que es una de las pocas bandas que ha sobrevivido el paso del tiempo con un éxito admirable. Para promocionar los lugares y fechas de los conciertos en los países de Latinoamérica se realizaron asombrosos afiches ilustrados, algunos de los cuales presentamos a continuación:

Chile:
Ilustración hecha por Ravi Zupa.
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Colombia:
Ilustración hecha por Brad Klausen.
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Brazil:
Ilustración hecha por John Fellows.
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Ilustración hecha por Ben Horton.
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Ilustración hecha por Broken Fingaz.
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Ilustración hecha por David Welker.
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México:
Ilustración hecha por Ames Bros.
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Argentina:
Ilustración hecha por Damian Fulton.
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Los mejores discos gratuitos del 2015

Los mejores discos gratuitos del 2015

En la web de música independiente FrostClick han seleccionado los 10 discos gratuitos más populares que reseñaron en el 2015. Cabe destacar que nos gusta mucho lo que esa página hace ya que promociona a aquellos artistas independientes que usan la licencia Creative Commons para sus discos. Además, FrostClick está asociada con el app de descargas FrostWire, por lo cual esos discos llegan diariamente a millones de usuarios.

Nos alegra mucho que una de las bandas de este top 10 sea venezolana. Me refiero a HolySexyBastards.

A continuación pueden encontrar los 10 discos y sus respectivos links de descarga.

  1. Mike Schpitz: Topeka High

    Topeka_High_cover
    #Rap #HipHop #Indie

  2. The Bourgeois

    The_Bourgeois_2
    #Rock #Punk

  3. Shinobi Ninja Free FrostWire Mixtape 2015

    shinobi_ninja_cover
    #HipHop, #Punk, #Funk, #Metal, #Reggae, #Electronic, #Rock.

  4. Lisa Richards: Beating of the Sun

    Backcover1
    #Acoustic, #Country, #Folk, #Indie

  5. Drake: Comeback Season

    drake
    #Rap, #HipHop, #R&B

  6. Fleurie: Fear & Fable EP

    10984050_430152410477149_7633190478217899797_n
    #Pop, #Ambient, #Indie

  7. Soulja Boy: Young Millionaire

    soulja_boy
    #Rap, #HipHop

  8. Noosa: Wonderland

    wonderland
    #Ambient, #Electro

  9. HolySexyBastards

    holeysexybastards
    #Rock

  10. Rick Ross: Black Dollar (2015)

    rick-ross-black-dollar-new-mixtape

    #Rap, #HipHop

El último puntero de la soledad

El último puntero de la soledad

simon diazNi mi generación, ni las que me siguen podremos entender nunca por qué Simón Díaz fue tan importante para los venezolanos. Cuando crecí, ya era leyenda y el tío de todos aunque nunca lo conocí. Su programa ya había salido del aire así que jamás supe qué contestaba, y salvo las ocasionales parrilladas llaneras o los actos escolares de rigor, raras veces oía una tonada o un joropo de Díaz.  Sin embargo, acaso por esa ignorancia, nosotros tengamos la ventaja, y la distancia nos ayude a conocerlo mejor.

En un concierto del año 1999, Díaz celebraba cincuenta años de vida artística haciendo un recuento de su experiencia como llanero y cantautor. En la introducción a la Tonada del cabrestero, explicó cómo ocurría el paso de la vacada en el cambio de estación, el puntero en la soledad, primero de los vaqueros, va llamando al ganado: “parece que las traía amarradas, pero no las traía amarradas, las traía amarradas con un canto”, dijo. El puntero, como Florentino, es el que se enfrenta con lo desconocido, con el Diablo, y consigo mismo,  es el que allana el camino para que pase la vacada y es el que siempre está solo. Invisible, amarra.

Yo no creo que Simón Díaz fuera importante porque logró venderle una canción a Plácido Domingo, a Caetano Veloso y cuanto artista internacional pisara el país. Su querencia no era lo que lo hacía grande, ni su humor (que para eso tenía a su hermano Joselo), ni siquiera su habilidad compositiva, era esa capacidad de tenernos atados con su canto. Invisible para nosotros, que nunca lo conocimos, nos lleva amarrados a todos en una tonada. Todas las melosidades y cursilerías que se dicen y se dirán de él son el producto de ese talento absoluto que tenía para enfrentarnos a nosotros mismos.

Aprendí a disfrutar de la música de Díaz ya bastante mayor, cuando había superado el trauma de  Caballo viejo y Mercedes, cuando ya no era mi tío, cuando olvidé que era leyenda. Ojalá las generaciones que sigan lo recuerden como el último que, a través de la sabana, nos confrontó con nuestra sabana individual y despojado de su halo de santo patrono del liki liki, llegue el día en que lo recuerden como el último puntero de la soledad.

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