Una memoria consciente y consecuente para Pedro Lemebel

¿Es posible heredar a las políticas de la memoria la representación que un artista decide para su propuesta creativa? ¿De qué manera el campo cultural, heterogéneo en propuestas, iniciativas y perspectivas, asume la transmisión del estilo creativo cuando el artista muere en vigencia y fervor popular? ¿Qué vínculos y actividades permiten recordar a Pedro Lemebel en su primer año de fallecimiento? ¿Son esas actividades la herencia consciente del ejercicio artístico y evidentemente político del autor?.

De acuerdo con estos cuestionamientos pareciera que muchas veces los ejercicios de la memoria no están alineados con las propuestas ideológicas de los artistas y toda conmemoración, festiva o no, se ve colonizada por la estandarización de las actividades y la estética de la institución que financia cualquier gestión, como si la memoria tuviera un molde, ese mismo molde que tanto molestaba a Pedro cuando se baila la cueca escolar devenida marcha y doctrinada por el tono quinchero obligatorio de su práctica en los colegios.

Afortunadamente, las actividades para conmemorar un año de fallecimiento no están permeadas por el ímpetu del financiamiento y la oportunidad de la fama que pudiera aprovechar alguien astuto que buscase posicionar su rostro, nombre y habilidad cultural con un réquiem anual para Lemebel.

Esta situación, la génesis y deseos de montar actividades por la memoria, es un ejercicio político que toma rasgos ideológicos del artista para constituirse como motivaciones consecuentes, pues existe una preocupación, una lectura intensa y comprometida con lo que significa/ó Pedro Lemebel en el diseño cultural.

De esta manera, acciones como “Tu intensa memoria”, nace de las energías colectivas de amigos/as, seguidores, investigadores que visibilizaron el trabajo artístico y ahora consideran fundamental relevar la instalación visible de esa ‘intensa memoria’ en un espacio colectivo como el Museo de Arte Contemporáneo; En el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos la exposición “Arder” articula diferentes objetos culturales en los que participaron variadas personalidades de los territorios del arte; En la Feria del Libro de Viña del Mar se monta un espacio dentro de la programación para que Víctor Hugo Robles intervenga, transformándose en voz de recuerdo; En redes sociales, diferentes organizaciones y personas individuales resimbolizan textos, arman collages y viralizan fotografías, donde el soporte virtual, el mismo que bulló los deseos de la multitud para que fuese premiado con el nacional de literatura, hace aparecer muchos Lemebel que escriben con su propia lengua, jugando con los signos, alterando sus figuraciones, creando mensajes y politizando el discurso.

Volvemos a la pregunta inicial de la consecuencia de estas actividades con la propuesta artística de Pedro en su nueva etapa de construcción de memoria y cada una de las iniciativas va formando un hilo de la madeja de la representación para un autor que ya no está escribiendo con su cuerpo, sino que entrega esa tarea a los/as demás.

Este primer año de fallecimiento es altamente simbólico pues Lemebel entronca dos caminos de recuerdo, une dos memorias, al cruzar sus iniciativas culturales por mantener la búsqueda de los cuerpos en esas tumbas vacías y el respeto por los Derechos Humanos y la memoria que se construye paulatinamente luego de su muerte.

El año pasado cantábamos en coro “El necio” en medio de caporales, chinchineros, flores y lágrimas de distintos colores. Esa noche, la expresión más relevante que conectó al hombre y al artista es “Yo me muero como viví” y detrás de ello las voces cantábamos un elogio a la consecuencia, insistencia y resistencia por llevar adelante un proyecto artístico y político.

Es prioritario, entonces, que la memoria de Pedro Lemebel responda a estas concepciones ideológicas que forman parte de la representación que construyó y transmitió, pues son éstas las que permitieron a la colectividad identificarse, relevar su escritura y participar de las diferentes manifestaciones culturales.

Este año la vía para diseñar la memoria es la colectividad de la amistad, la exposición en una galería de arte, la intervención en una feria del libro y la virtualidad de muchas voces que desean participar de su memoria. Son un buen comienzo, teniendo la cautela que pueden existir muchas otras. Así se diseña el primer piso desde donde se van construyendo las figuraciones del recuerdo[1].

[1] Es pertinente reconocer que durante el año diferentes instituciones han generado instancias de docencia, extensión e investigación relacionadas con las propuestas artísticas de Pedro Lemebel: Coloquios y simposios en la U. Alberto Hurtado y la Universidad de Chile, por ejemplo.

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