Tres poemas de Victor Rivera

Señor de las bellas formas

Antes de que el espíritu de la muerte

deje en tu rostro la palidez

que lamentan los que te han amado,

 

 

antes de que arrojes tus ojos al abismo,

y dejes atrás el río donde beben

los mansos ciervos de tu bosque,

 

 

señor de las bellas formas,

antes de tu destrucción,

recuerda visitar la isla de los desterrados,

 

 

el lugar de los vencidos que aún creen,

y besan contigo el polvo,

con la confianza de que mañana,

por la resurrección de tus espigas,

podrán caminar sobre su tumba.

 


Altamar

Olvidamos en qué momento

quedó atrás la orilla

que por tanto tiempo

sostuvo nuestros faros.

Borde de tierra

que no quiso unirse al mar.

 

 

Olvidamos

cuando fuimos arrancados

de esas cosas nuestras

que gritaban

por permanecer entre nosotros,

lo inamovible de los compromisos terrestres.

 

 

Debió estallar la tierra,

hace muchos años,

para que un bípedo volviera

a su antigua procedencia:

 

 

sin recordar

en qué punto del mar

se derramó el esperma,

si de coral o pez ovalado,

 

el sacrificio del padre

por salvar una descendencia,

hijos de Venus y el exilio.


 

Antigua música

 

Hubo un tiempo

en que reposaste tu cabeza,

como una garza en su plumaje,

escuchando la música de tu propio cuerpo.

 

Hibernabas sin saberlo

en el refugio de tus órganos,

como un animal que se prepara para vivir

haciendo lento

el compás de sus latidos.

 

Escuchabas las réplicas de un mundo subterráneo

que desde el fondo miraba

la humana correspondencia.

 

Fueron las cuerdas

de ese laúd suspendido

dentro de ti mismo,

lo que te hacía frágil

e invencible,

sensible al más mínimo acento

traído por el aire.

 

Víctor Rivera nace en 1980 en Popayán, Colombia. Es músico violinista de la

Universidad del Cauca. Ha sido integrante de varios ensambles orquestales,

de música de cámara y música antigua. Ha trabajado como investigador y

difusor cultural con programas radiales dedicados a la música clásica en la

radio de la Universidad del Cauca. Parte de su poesía es seleccionada para el

libro Llama de piedra. Poesía contemporánea en Popayán (1970-2010) del

Ministerio de Cultura. En el 2011 publica con la editorial Gamar, su libro de

poemas La Montaña sumergida. Recientemente obtuvo el Premio de Poesía

Editorial Praxis 2016 por su poemario Libro del origen.

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