Tres poemas de Natasha Tiniacos

Presentamos tres poemas de la escritora venezolana Natasha Tiniacos, pertenecientes a su libro Historia privada de un etcétera.


Wireless

Nunca se me dijo que se cortarían los hilos
para no caer en pecado
sino en picada.
Soltar el cordón era esto:
aprender a caminar, tropezarse,
habituarse al suelo,
igual que un fruto desunirse
de la rama que ataja,
despejar el campo a cicatrices, ocultar
el orín en la cama.

No era menester tocar el fondo,
reinventar el espejo en la pantalla
y poblar una cantera de anónimos,
ahí donde la gravedad es desmerecida
y el tiempo se encumbra y retrocede.

No solo era cuestión de desatar
los dedos de los nudos,
sino de zarpar y desenterrarse
mientras uno en la vertiente
encarna
el alud del mango que se pudre.


Veinte estados imaginarios en Facebook

  1. Un párrafo para descaminarse.
  2. En el escurridero del feed soy desperdicio.
  3. Envidio la vergüenza del avestruz.
  4. Se venden pastillas para retroceder, info aquí.
  5. No creo en la ilusión, creo en la miopía.
  6. No odio volar.
  7. Hago la siesta en el polvo permanente de lo particular.
  8. Abajo tengo fiebre.
  9. Advertencia: existir es estar fuera de uso.
  10. Hay un criminal en cada uno de nosotros. Mi víctima es el tiempo.
  11. Todo en mi cama está hecho por personas que nunca conoceré y temo que en cualquier momento mis lámparas regresen a las manos de su origen.
  12. Yo le rezo al alma del escritor fantasma.
  13. Se busca estrofa para soneto sobre la libertad. Favor abstenerse la poesía comprometida.
  14. Ponte en mi lugar.
  15. Llévate la corona de tu almohada.
  16. OPEN HOUSE
  17. Sin preservativos.
  18. Irremediable ceniza.
  19. Entonces a usted le gusta que le digan lluvia.
  20. ¿Cuál es la velocidad de la oscuridad?

Piel del desespero

la eternidad es un trompo que se agarra en la uña
Vicente Gerbasi

Según la agencia ambientalista
una lata tarda entre ochenta y doscientos años en descomponerse.
Una botella de plástico, mil.
El vidrio, millones.

Cuánto demorarán estas palabras en encontrar
su primer amanecer;
el día en que se abotonarán la camisa para tomar tu aliento.

Solo intuyo qué cantidad de calendarios
tomará mi espalda para ceder
porque he aprendido a sobrevivir,
apretar los puños, fruncir el ceño
y esperar mi turno inclinada
donde los niños no hurgan la basura.


Natasha Tiniacos (Venezuela, 1981) Ha publicado los poemarios Historia privada de un etcétera (Los libros del fuego 2016, La cámara escrita 2011) y Mujer a fuego lento (Editorial Equinoccio 2007). Fue seleccionada como poeta en residencia en el International Writing Program de la Universidad de Iowa y becaria de la Oficina de Asuntos Públicos de la Embajada de los Estados Unidos en 2014. El mismo año mereció una beca de residencia artística en Vermont Studio Center. Ha trabajado también en CAMAC (Francia) y Centre de Art La Rectoria (España). En 2015 fue seleccionada como becaria para Experimenta/Sur por el Goethe Institut de Bogotá y Siemens Stiftung. Fue profesora de Literatura Inglesa en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y editora principal de la revista de arte contemporáneo Backroom Caracas. Sus poemas han aparecido en revistas nacionales e internacionales, así como interpretados por compañías de danza y teatro. Actualmente vive en Nueva York y es becaria Santander del programa de Escritura Creativa de New York University.

La fotografía utilizada es de crazyruthie

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