Poemas de Gabriela La Riva

Oración letárgica

No tienes más que las “gracias” como moneda

Hanni, Ayúdame

Eddy, envíame frutos

Sylvia, arrulla mi infancia muerta

-Jorge, Sálvame.-

 

Agua de luna pervertida en aguas negras

ando vendiendo mi alma al mejor postor

useless, nobody, tired, sad dreamer

los surcos en la cara del preocupado.

 

El cuerpo flotando por hambre

huir de aquí para no dejar obituario

el exilio como cura, inmigrante en tu propia tierra

que esta roja y te mancha cada paso.

 

Una revelación durante la ceguera de cuarenta días y cuarenta noches:

para ser dios,

debes ser esclavo de los ruegos y deseos por los mortales

que quieren confiar en vos sin verte como el aire.

Muchos querrán engañarte con promesas

 

 

otros dirán que les hablas y diriges sus armas verbales o asesinas

de más gente que pide auxilio

pagando con cera y sangre.

Cuando puedas escuchar

 

y también ignorar

en el instante que crean cumpliste sus deseos:

ya serás dios.

 

Amigo mío,

perdón por las quejas, el dolor y la depresión

que este cuerpo debe soportar antes de volar hacia el sol

en éste futuro tan horrendo

que jamás imaginaba desde el pasado obsoleto.

 

 

Ojos blancos

Hoy es madrugada

para leer el tarot en la penumbra,

nuestro cráneo infinito

revela borrosos astrum donde se fuga la razón

 

Frota el cuerpo desnudo

con miel y oro

aúlla los tonos de tu látido salvaje

rota el cuello hasta que crujan tus míseros huesos

-perturba las olas de tormenta hasta los riscos más elevados-

 

Dialoga con la muerte en las corneas

de pequeñas aves muertas

¡Furia! ¡Furia! ¡Furia!

abre lento las puertas

con brebaje de fuego y hierbas

 

Retorna a tu alma animal

Destroza con tus dientes afilados

a todos esos dictadores canibales

devora el aliento de los dioses antiguos

-resucita en la inmortalidad de las ideas-

 

Misterios órficos

Recen por nosotros

los insomnes,

criaturas nocturnas

hijos de la tempestad

 

Rueguen por nosotros

los enamorados pendejos,

que aún creemos mentiras

y lloramos con la ducha abierta

 

¡Abran las puertas del paraíso!

a los depresivos, suicidas, indecisos y actores

hundidos en la miseria…

¡Ten piedad de nosotros!

 

Manzanas blancas

Señor, ¡Corra!

para que la lluvia no le moje el pan

más caro que un día de trabajo

“Ganarse el sustento, sudarse el pan” proverbios sistemáticos.

 

Raciones de comida reducidas

discursos que pretenden rellenar tripas vacías

la costumbre es un placebo,

ahora, nadie quiere morir siendo un héroe patriótico

 

Ya no estamos en el Siglo de Las Luces,

generación infértil

desmemoriada, mal hablada,

adicta, instantánea, alineada.

 

 

Mi corazón es de leche y clavito

Espíritu de fuego

invoqué tus labios

murmúrame al oído

los secretos en las entrañas de la tierra

 

Duendes de invierno

con trajes blancos

y cintas de colores

corren por las casa

 

Devoramos hambrientos

los recuerdos de buenos tiempos

hervido de gallina, arepa de trigo

nata, perico, café en taza de peltre.

 

Un balcón con maniquis sentados

¿Y los rebeldes de hace un rato?

castrados, obsoletos

marchitos, cobardes

el enemigo no es tan malo… tiene wifi libre

 

¿Y las feministas? Antilabiales

camisas anchas, greñas despeinadas

sentándose con las piernas abiertas

ahora son pin up digitales multiplicadas a la carta

 

¿Y el fin del mundo tan publicitado?

“compra tu combo apocalipsis ¡YA!”

el pasaje revendido a la salvación

el temor es un buen negocio

 

¿Y el futuro que prometiamos de niños?

¿el empleo, la fama, el auto, ken o la barbie?

¿y los suicidas adolescentes?

Esperando el antidoto para la vida sabor a naranja.

 

Tersina Viridis

Que bonito el bastón de Perán Erminy

los putos años,

resumidos a un perol

te robare la sustancia y la guardaré en glicerina

 

¿Viste que es normal ser loco?

“No time, No place, la obra…

es un fenómeno mudo”

-chochea Perán

 

Un día escucharemos al chaterrero:

“Se compra y vende arte… hierro, cobre, aluminio, se compran calentadores, neveras,

cocinas de gas. Chatarrero ha llegado el chatarrero. Se compran baterías, radiadores viejos,

canalones de hierro o “cin”, hierro, cobre, aluminio, señor-señora.”

 

Slow

¿Cuánto cuesta morirse ahora?

escasez de comida, condones y dignidad

exportarnos compulsivamente

como otro producto en los anaqueles extranjeros

 

Demasiado cansada para estar triste

demasiada harta para fingir

cuando debes ser otro ladrillo en el muro

ya lo cotidiano vale una locha.

 


Gabriela La Riva (Venezuela, 1986) escritora, actriz teatral y barmaid. Actualmente tesista de la carrera de Letras mención Historia del arte en la Universidad de los Andes (ULA-Mérida). Su compromiso con el arte ha sido amplio y diverso, desarrollando actividades en las áreas de gestión cultural en festivales, bienales y simposios de arte contemporáneo, fotografía, cine, música, arquitectura, entre otros. Del mismo modo se ha desempeñado en medios de comunicación radiofónico y digital. En el presente, continúa participando en recitales poéticos, exposiciones, ponencias en jornadas de la Facultad de Humanidades y Educación (ULA), perfomance y colaboraciones relacionadas con la producción artística, literaria y teatral, publicada en blogs chilenos y españoles, además de ser la ganadora de las VIII Jornadas de Investigación y Creación Literaria 2016 en la mención Ensayo por la Universidad de Los Andes (ULA-Mérida).

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