Un acercamiento a la fotografía, a través de Gustavo Talavera

Queríamos decir nombres, lugares y hacer una introducción para este fotógrafo, pero como la luz se escribe, que él hable.

La luz invisible 

A través del tiempo el ser humano ha querido inmortalizarse, al nacer la fotografía ese deseo dejó de ser una utopía.

La fotografía no solo pasa como elemento, un arte constante, sino como una materia omnipresente. Se encuentra dentro de todo, y de cada persona, y quien decide hacer una fotografía artística no sólo se adentra en el mundo de lo sensible sino que empieza, sensitivamente, a tomar conciencia del espacio, incluso aquel que no podemos ver y al que nunca iremos.

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Tomar una fotografía con una carga sentimental puede tornarse un trabajo arduo, ya que no es sólo capturar un momento. Es capturar también el pasado de ese momento, y el pasado de quien lo paraliza. Se  toma una fotografía con todo lo que se ha visto, con los libros leídos, con las películas vistas, con los lugares donde se dejó la piel, con las ocasiones de ayer. Y en el momento en el que una fotografía aparece en la mente, todo el pasado y el futuro pasan a darle a vida a la pieza visual. La fotografía es el arte de la liberación, de esas imágenes que brincan en la cabeza, atormentándote o haciéndote soñar. Entonces, hacer una fotografía es una suerte de elevación del ser, de expresión. Es matar los miedos, penas, dolores, eternizar los recuerdos. Revivir el amor, la alegría, reproducir el pasado. Al ver tanta existencia reflejada en un segundo muerto, en esa pequeña metáfora de tiempo podrás darte cuenta de lo grande y libre que eres.

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Así que toma lo que tengas, tu vieja cámara, la cámara de tu celular y deja tu mirada ahí. Podría ser ese el camino que te espera para llegar a lo más bello,  oscuro e íntimo de tu ser. Inmortaliza  todo. Incluso lo que antes pensaste que viviría por siempre solo en tu mente.

Señas

Gustavo Adolfo Talavera, es uno de esos que está un poco perdido, es verdad, como el humano que es, ah, y el cometa también. Tiene 18 años, de los cuales 6 los ha vivido como autodidacta en la fotografía. Cursa estudios de cine (pero prefiere no hablar de sus estudios universitarios).

Su obra es un encuentro constante con todo lo interior, lo íntimo. Pero, especialmente con el hombre en sus devenires. Con el humano que el mismo es, y el cómo ese encuentro se exterioriza y se vuelve infinito a través de los símbolos. El humano que teme, el humano que ama y el que odia, el humano y su sexualidad, el humano y su piel. Su obra trata de ser todos a través de uno. Todos esos humanos que están muy dentro son los intenta encontrar en su fotografía, para perpetuarlos. Sin embargo, ese constante encuentro es asimismo un cambio incesante.

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