Prisión Militar, un poema por Carlos Quevedo Arteaga

 

Hay distintos tipos de singularidades

en todas el continuo espacio-tiempo

se distorsiona

 

el tiempo se dilata

se abre

 

pasa                más                 l    e    n    t    o

 

mientras

nosotros

lejos de su gravedad

 

nacemos envejecemos morimos

 

muy real

tan rápido

violento

 

Dentro del agujero

el horizonte de sucesos

no deja escapar la luz

la materia

la verdad

 

no se nace no se vive no se muere

 

o se nace y se vive y se muere

 

en una espiral sin fin


Carlos Quevedo Arteaga (Venezuela, 1986). Poeta, biólogo, docente universitario. Editor de Poesía desde Valencia y colaborador en Ácracia pour les porcs y Venezuela Fractal. Mantiene el blog carlosquevedo.blogspot.com desde donde publica su obra inédita en digital. Sus textos han aparecido en Punk Rock Song, El Caracol de Espuma, Dos DisparosDigo.palabra.txt y en la antología Llenos de Tinta (Poesía desde Valencia, 2013).

Poemas de Frederick Arias.

Lumps_

Líneas de cero puntuadas en el corte de cero en la pantalla

hacia una degradación que deviene un martillo

hacia un h( )yo que deviene una ausencia balanceándose sobre otra

escarbando los escombros de la película perdida en su neurona especular

desde el destello en el cielo de flujos que producen el mismo flujo

como contraste de los nudos empeñados por la codificación de esta desviación

golpeando y hundiendo la concavidad de este armamento de poliuretano

en espirales enfermos de puentes indiscernibles como cartografías que aniquilan

para la inserción que amputa el afuera de la incógnita de la red

los cortes que se producen en la fábrica del médico de la caída,

el texto de luz externo a su discernimiento ascendente en la incapacidad de hacer

los puntos desolados que hacen órbita sobre el puente de su propia distancia

para volver a beber sobre la caja disecada de las últimas lunas del agua

el ápice de cristal en el corte que atrapa los círculos

la mixtura local en el infierno del badil sintáctico del que brota el ruido segregado

en el secreto de las olas de una cercanía arcaica de lo asémico

hacia el nacimiento de una X, que balbucea en sus extremos la solidificación

y las nubes en el claroscuro pintado de la tautología de la riqueza

que se exhibe como inscripción de la primavera de la noticia espectral

 

Pus sideral 

De una herida

nace el dolor

del dolor

nace el sufrimiento

del sufrimiento,

el canto al universo

que se exhibe

en lo más profundo

del eclipse

por la daga

que cercena,

de salto en salto,

hacia Plutón

por la médula

en el capullo,

desmembrando,

en cada punto

agostando,

en cada ejecución,

la frondosidad

el clamor

cóncavo

del helminto

lacerado,

 

 

Gloss 

 

de preparar panquecas,

mezclando harina con otros materiales

aprendí a desenvolverme en tí,

como un burrito

en la limpidez

de tu grasa,

exhortando a las masas

y a sus ontologías

llenando tu gula,

en el sembradío de tu boca

comiendo hamburguesa,

de ficciones y espejos,

que la caja mecánica ensaña.

 


Frederick Arias Cabezó nació en 1993. Tesista de Letras de la UCAB. Colabora con la revista Continent. (continentcontinent.cc). Tradujo junto a Manuel Vargas “Speculative Drawing”, de Armen Avanessian y Andreas Töpfer, que será publicado en el 2018.

 

 

Poemas de Gabriela La Riva

Oración letárgica

No tienes más que las “gracias” como moneda

Hanni, Ayúdame

Eddy, envíame frutos

Sylvia, arrulla mi infancia muerta

-Jorge, Sálvame.-

 

Agua de luna pervertida en aguas negras

ando vendiendo mi alma al mejor postor

useless, nobody, tired, sad dreamer

los surcos en la cara del preocupado.

 

El cuerpo flotando por hambre

huir de aquí para no dejar obituario

el exilio como cura, inmigrante en tu propia tierra

que esta roja y te mancha cada paso.

 

Una revelación durante la ceguera de cuarenta días y cuarenta noches:

para ser dios,

debes ser esclavo de los ruegos y deseos por los mortales

que quieren confiar en vos sin verte como el aire.

Muchos querrán engañarte con promesas

 

 

otros dirán que les hablas y diriges sus armas verbales o asesinas

de más gente que pide auxilio

pagando con cera y sangre.

Cuando puedas escuchar

 

y también ignorar

en el instante que crean cumpliste sus deseos:

ya serás dios.

 

Amigo mío,

perdón por las quejas, el dolor y la depresión

que este cuerpo debe soportar antes de volar hacia el sol

en éste futuro tan horrendo

que jamás imaginaba desde el pasado obsoleto.

 

 

Ojos blancos

Hoy es madrugada

para leer el tarot en la penumbra,

nuestro cráneo infinito

revela borrosos astrum donde se fuga la razón

 

Frota el cuerpo desnudo

con miel y oro

aúlla los tonos de tu látido salvaje

rota el cuello hasta que crujan tus míseros huesos

-perturba las olas de tormenta hasta los riscos más elevados-

 

Dialoga con la muerte en las corneas

de pequeñas aves muertas

¡Furia! ¡Furia! ¡Furia!

abre lento las puertas

con brebaje de fuego y hierbas

 

Retorna a tu alma animal

Destroza con tus dientes afilados

a todos esos dictadores canibales

devora el aliento de los dioses antiguos

-resucita en la inmortalidad de las ideas-

 

Misterios órficos

Recen por nosotros

los insomnes,

criaturas nocturnas

hijos de la tempestad

 

Rueguen por nosotros

los enamorados pendejos,

que aún creemos mentiras

y lloramos con la ducha abierta

 

¡Abran las puertas del paraíso!

a los depresivos, suicidas, indecisos y actores

hundidos en la miseria…

¡Ten piedad de nosotros!

 

Manzanas blancas

Señor, ¡Corra!

para que la lluvia no le moje el pan

más caro que un día de trabajo

“Ganarse el sustento, sudarse el pan” proverbios sistemáticos.

 

Raciones de comida reducidas

discursos que pretenden rellenar tripas vacías

la costumbre es un placebo,

ahora, nadie quiere morir siendo un héroe patriótico

 

Ya no estamos en el Siglo de Las Luces,

generación infértil

desmemoriada, mal hablada,

adicta, instantánea, alineada.

 

 

Mi corazón es de leche y clavito

Espíritu de fuego

invoqué tus labios

murmúrame al oído

los secretos en las entrañas de la tierra

 

Duendes de invierno

con trajes blancos

y cintas de colores

corren por las casa

 

Devoramos hambrientos

los recuerdos de buenos tiempos

hervido de gallina, arepa de trigo

nata, perico, café en taza de peltre.

 

Un balcón con maniquis sentados

¿Y los rebeldes de hace un rato?

castrados, obsoletos

marchitos, cobardes

el enemigo no es tan malo… tiene wifi libre

 

¿Y las feministas? Antilabiales

camisas anchas, greñas despeinadas

sentándose con las piernas abiertas

ahora son pin up digitales multiplicadas a la carta

 

¿Y el fin del mundo tan publicitado?

“compra tu combo apocalipsis ¡YA!”

el pasaje revendido a la salvación

el temor es un buen negocio

 

¿Y el futuro que prometiamos de niños?

¿el empleo, la fama, el auto, ken o la barbie?

¿y los suicidas adolescentes?

Esperando el antidoto para la vida sabor a naranja.

 

Tersina Viridis

Que bonito el bastón de Perán Erminy

los putos años,

resumidos a un perol

te robare la sustancia y la guardaré en glicerina

 

¿Viste que es normal ser loco?

“No time, No place, la obra…

es un fenómeno mudo”

-chochea Perán

 

Un día escucharemos al chaterrero:

“Se compra y vende arte… hierro, cobre, aluminio, se compran calentadores, neveras,

cocinas de gas. Chatarrero ha llegado el chatarrero. Se compran baterías, radiadores viejos,

canalones de hierro o “cin”, hierro, cobre, aluminio, señor-señora.”

 

Slow

¿Cuánto cuesta morirse ahora?

escasez de comida, condones y dignidad

exportarnos compulsivamente

como otro producto en los anaqueles extranjeros

 

Demasiado cansada para estar triste

demasiada harta para fingir

cuando debes ser otro ladrillo en el muro

ya lo cotidiano vale una locha.

 


Gabriela La Riva (Venezuela, 1986) escritora, actriz teatral y barmaid. Actualmente tesista de la carrera de Letras mención Historia del arte en la Universidad de los Andes (ULA-Mérida). Su compromiso con el arte ha sido amplio y diverso, desarrollando actividades en las áreas de gestión cultural en festivales, bienales y simposios de arte contemporáneo, fotografía, cine, música, arquitectura, entre otros. Del mismo modo se ha desempeñado en medios de comunicación radiofónico y digital. En el presente, continúa participando en recitales poéticos, exposiciones, ponencias en jornadas de la Facultad de Humanidades y Educación (ULA), perfomance y colaboraciones relacionadas con la producción artística, literaria y teatral, publicada en blogs chilenos y españoles, además de ser la ganadora de las VIII Jornadas de Investigación y Creación Literaria 2016 en la mención Ensayo por la Universidad de Los Andes (ULA-Mérida).

Microrrelatos de Melissa Nungaray

Lienzo náutico

Especular la materialidad: existir o salida perpetua. Renuncio al tiempo. Bajo la ranura de una grafía neutra, divaga la sensibilidad con la misma pregunta al punto del desdén. Báculo y vértigo conquistan tardíamente. Frente a los sabios de cuarzo, cubiertos de omnisciencia, colonizan el norte sobre la marginación que falta. Distribuyo la colisión preliminar de las aguas que retornan.

Sin disgregar el marxismo, salgo perpetuamente de este mundo.

 

Sujetar las palabras

Abrí los ojos. Ahí estaba yo sin saber que era lo que había sucedido, sin saber quién era y que haría después. Atrapado en las paredes de un cuerpo ausente. Me senté en la cama lentamente, no podía moverme. Encendí la luz prolongando instantes de indescifrable silencio. Veo el mísero fragmento que me atormenta. Despliego sueños adversos en la memoria que me encierran e inundan hasta asfixiarme. Vaciando el eslabón temido de la ausente circunferencia del olvido. Debuto la quietud exacta al mirarme en el espejo indiferente. ¡Bestia de un rostro! no tienes nada que temer, me digo, aunque nunca descubra el velo de tu rostro. Yo sabré quien eres. Yo te conozco. Nuevamente esa frialdad rojiza en la espesura opaca de mi piel. Siempre, una y otra vez, despierto consumido.


Melissa Nungaray (Melisa Berenice Nungaray Blanco) Guadalajara, Jalisco, 29 de septiembre de 1998. Estudia Lengua y Literatura Hispánicas en la UAEMéx. Forma parte del Colectivo Naufragio y del equipo editorial de la revista literaria Marcapiel. Es autora de los poemarios Raíz del cielo (2006), Alba-vigía (2008), Sentencia del fuego (2011) y Travesía: Entidad del cuerpo (2014). Ha publicado en las revistas: Casiopea, Alforja, Periódico de poesía, Punto en Línea, Punto de partida, Círculo de Poesía, entre otras. Está incluida en diversas antologías, entre las que destacan: Poetas parricidas (Generación entre siglos), Cuadrivio Ediciones (2014) y Últimos coros para la Tierra Prometida. 40 poetasjóvenes del Estado de México, FOEM (2014). En 2014 obtuvo el segundo lugar del Premio Nacional de Poesía Joven “Jorge Lara”.

Tres poemas de José Antonio Ramos Sucre

Compartimos 3 poemas de José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, 9 de Junio de 1890- Ginebra, 13 de junio de 1930). Poeta, políglota, autodidacta, ensayista, educador y diplomático venezolano.


Azucena

El solitario divierte la mirada por el cielo en una tregua de su desesperanza. Agradece los efluvios de un planeta inspirándose en unas líneas de la Divina Comedia. Reconoce, desde la azotea, los presagios de una mañana lánguida.

El miedo ha derruido la grandeza y trabado las puertas y ventanas de su vivienda lúcida. Un jinete de máscara inmóvil retorna fielmente de un viaje irreal, en medio de la oscuridad, sobre un caballo de mole espesa, y descansa en un vergel inviolable, asiento del hastío. Las flores, de un azul siniestro y semejantes a los flabelos de una liturgia remota, ofuscan el aire, infiltran el delirio.

El solitario oye la fábrica de su ataúd en un secreto de la tierra, dominio del mal. La muerte asume el semblante de Beatriz en un sueño caótico de su trovador.

Una docenlla aparece entre las nubes tenues, armada del venablo invicto, y cautiva la vista del solitario. Llega el nacimiento del día de las albricias, después del viernes agónico, anunciada por un alce blanco, alumno de la primavera celeste.

Visión del Norte

La mole de nieve navega al impulso del mar desenfrenado, mostrando el iris en cada ángulo diáfano. Tiembla como si la sacudiera desde abajo el empuje de unos pechos titánicos; pero la trepidación no ahuyenta al ave, retirada y soberbia en lo más alto del bloque errabundo; antes engradece su actitud extraña, como de centinela que avista el peligro, observando una ancha zona.

Las ráfagas fugaces no alcanzan a rizar el plumaje ni los tumbos de la ola asustan la testa inmóvil del pájaro peregrino, cuyo reposo figura el arrobo de los penitentes. Boga imperturbable a través del océano incierto, bajo la atmósfera destemplada, interrogando horizontes proviosorios.

El ave no despide canto alguno, sino conserva la mudez temerosa y de mal aguero y exalta en leyendas y tragedias la aparición y la conducta de los personajes prestigiadores y vengativos, los que por el abandono de la risa y de la palabra excluyen la simpatía humanitaria y la llaneza familiar.

A vueltas de largo viaje,  circulan aromas tibios y rumores vagos, y ruedan olas abrasadas por un sol flagrante, las que atacan y deshacen la balumba del hielo, con la porfiada intención de las sirenas opuestas al camino de un barco ambicioso.

El panorama se diversifica desde ahora con el regocijo de los colores ardientes, y con la delicia de los árboles vivaces y de las playas bulliciosas, descubriendo al ave su extravío, precaviéndola de conocer tórridas lontananzas, aconsejándole el regreso al páramo nativo; el ave se desprende en largo vuelo, y torna a presidir, desde cristalina cúspide, el concierto de la soledad polar.

Penitencial

El caballero de túnica de grana, la misma de su efigie de mártir, aspira a divertirse del enfado jugando con un guante.

Oye en secreto los llamamientos de una voluntan omnímoda y presume el fin de su grandeza, el olvido en la cripta desnuda, salvo el tapiz de una araña abismada en el cómputo de la eternidad. Ha recibido una noche, de un monje ciego, una corona risible de paja.

El caballero se encamina a verse con el prior de una religión adusta y le propone la inquietud, el ansia del retiro. Los adversarios se regocigan esparciendo rumores falaces y lo devuelven a la polémica del mundo.

Las mujeres y los niños lamentan la muerte del cabellero inimitable en la mañana de un día previsto, censuran el éxito de la cuadrilla pusilánime y besan la tierra para desviar los furores de la venganza. El cielo negro, mortificado, oprime la ciudad y desprende a veces una lluvia cálida.

Poemas de Roislen Abreu

Me pesan

Me describen

Me prescriben:

Atrimon

Sertralina

-NadaTodo-

Valeriana bajo la lengua para calmar las emergencias,

Té de manzanilla,

Cero café,

Cero poesía.

 

Estás jodida cuando te ves en la cola de una farmacia

 [comprando jarabe para dormir,

cuando sientes por la noche que la locura te toma de las piernas.

No le diré a nadie, lo prometo

pero necesito una prescripción para cuando me quedo rota.

 

 

A Lacan

En mí

habita

la           voz

 

 

No la que imagino

No la que puedo nombrar.

 

 

Hombre Mar

hombrecito de papel:

lo que el río se lleva no lo devuelve

y en esta ciudad que llueve tanto.


Roislen Abreu (Puerto Cabello, 1988) Abogada. Autora de las plaquetas Invocando no Invocar (2011) y Todo Pasa (2013). Participó en la 8va y 9va edición del Festival Mundial de Poesía Capítulo Mérida, en el Atentado Poético Venezuela desde el año 2011 y en la IV Jornada de Creación Literaria UC (2012). Asistió como invitada al II Festival de Poesía de Maracaibo (2013), y fue ganadora del tercer lugar en las VII Jornadas Estudiantiles de Creación Literaria ULA, mención poesía (2013). Sus poemas están incluidos en la revista La Caída y en la antología Llenos de tinta (2013) de Poesía desde Valencia. Cursó el taller Poesía Locura y Psicoanálisis de la Fundación ICREA dictado por Eleonora Requena (2017). Actualmente ejerce su profesióna la par que continua la escritura poética y su preparación literaria.

Poemas de Patricio Vega Arrobo

****************/I/

descalcifica este esqueleto

desgástalo

suprímelo

deja todo quehacer para mañana

abandona la fiesta de títeres

permitamos que la noche nos pisotee

que la noche nos escupa su odio

nadie lo sabrá

estarán asesinando en el barrio vecino

 

estoy despierto

estoy dispuesto a tu sometimiento

trae la soga si deseas querida amiga

pero que no nos falten los discos de Ozzy

las fotos donde sonreía

el café de mi tierra

humeando

trae la palabra viva

 

ven!…

en la casa todos duermen

acompáñame a fumar libros

a mimar a los insectos de la cocina

 

avanza

no temas a los borrachos

(solo son niños descarriados, niños moribundos de la noche)

 

 

Mis manos son horribles

Nena

Mis granos son horribles

NENA

Mis manos son horribles

Nena

pero al recorrer tu cuerpo crearán belleza

apresura tu vuelo y dejemos que la noche nos calcine

que los búhos tejan alfombras con nuestro sudor

aquí te espero

observado

la botella vacía donde aparece tu nombre

aquí te espero mientras el cuchillo va saliendo mansamente de mi pecho

mientras la pipa humea lento

y mi sombra suspira colgada a la viga

 

 

ven soledad desgástame

y léeme poemas

besa mis labios de mortiño

déjame con una resaca de exterminio

déjame medio vivo

que el día vendrá a doblarme

que el día apretará mi cuello

déjame soledad un tanque de oxígeno en forma de cigarro

y un par de manzanas olor a mariguana.

DISTANCIA

desde la habitación neurótica

construida dentro de mí

el hombre soñador que olvidé por mundano

me mira con deseos de asesinarme

 

aunque corra hacia él

aunque me estire

no lo alcanzo

la distancia habita dentro de nosotros

y nos atraviesa el desconsuelo

 

mi madre ya no puede sanarme con palabras

sabe que estoy distante de mí

que preferí ir tras cosas absurdas y me abandoné

 

no hay hombro capaz de sostener el dolor

mi cráneo

mis costillas

mi esternón

mis vertebras

mi fémur

mi tarso y mi metatarso

mis falanges se hicieron polvo

todos los días se hacen polvo

logré salvar un brazo para proteger al hombre soñador

 

 

no fue suficiente

haga lo que haga no me redime

la rutina dilapida

el hombre de polvo muere dentro mío

y se venga

porque si yo soy el asesino

yo soy el muerto

 

 

/ ◊ – ◊ /

sueño con arrojar el dolor abruptamente contra los huesos puntiagudos de mis muertos que

fenecieron en esta cabeza que lleva guerreando contra mí

tres décadas

en

tres

décadas

puedes

amamantar

una

jauría

de

pensamientos

salvajes

y

dejar

que

ellos

te

engullan

cuando

sus

colmillos

estén

firmes

y

filosos

cuando

tengan

hambre

de

su

creador

en tres décadas

llegas a ser

HOMBRE prisionero

con las piernas encadenadas con la saliva encadenada con el cerebro encadenado con las

falanges encadenadas a una utopía

 

 

en 3 décadas

un ser extraño lleva mi nombre

 

 

porque

Ser Extraño es abrazar a mi mujer con todo el amor

en el día de los muertos

ser extraño es mirarme en la otra esquina y escupirme

ser extraño es correr desnudo por colinas de versos

 

 

SeR eXtRaÑo

es escribir para sentirme alguien

 

 

pese a ello en el pueblo donde deambulo

pregonan a viva voz

lo que en mi espalda el tiempo ha escrito

con mayúsculas negrita cursiva y subrayado

 

 

FRACASADO

Sentencian que eso soy

y que nadie borrará lo que me he ganado con creces

/ ○ – ◊ /

en la antesala

de mi nuevo nacimiento

llegó el caos

un caos con rostro de Mujer

un caos con furia de Mujer

un caos que conquistó mi habitación

una habitación que se desploma

bajo

las

ruinas

de lo que alguna vez fue mi esqueleto

puedes encontrar

un pájaro yermo musitando su dolor

al holograma de mi madre

podrás contemplar a un hombre que tiembla

cuando acaricia al caos para que deje de lastimar

 

 

acércate a las ventanas de mi rostro

y verás dentro de mí

manojos de sueños muertos

que sujeto con mis manos manchadas

verás al poeta herido de versos

navegando a los confines

me verás dejando huellas de agua

sobre

un mar de arena

 

 

en la antesala

de mi nuevo nacimiento

llegó el caos

 

 

y explotaron mis ojos por última vez

los niños puro hueso

mis bellos instrumentos

que guardo en el fondo de la herida

entonan canciones de réquiem

himnos de bienvenida

una niña siniestra de rizos dibuja un paisaje gris

y me lo regala

 

el paisaje es el rostro de una Mujer

es el rostro del caos doblegándome


Patricio Vega Arrobo(Cariamanga, Ecuador 1987.) Se declara un pirómano escritor provocando incendios en bosques de cabezas. Coordinador del Colectivo de Arte y Cultura LETRA FUEGO, administrador del Blog CROMOSOMA LUNÁTICO y fundador de Viz-k- cha Editorial Independiente. Tallerista del Grupo Pa´labrar de la CCE Loja., pertenece al círculo poético HABEMUS POESÍA. Gestor Cultural, mentalizador y coorganizador del I Encuentro Nacional de Poesía Brutal DEMOLICIÓN, Loja 2015; y de la Muestra de Arte Colectiva PINCELES INSURGENTE I Y II, Cariamanga 2015 y 2016. Publicó “DESARRAIGO” (Muestra de poesía, 2016) y Desordenando el SILENCIO (Recopilación de poemas 2009 – 2012). Sus textos aparecen en revistas impresas y digitales de Ecuador, México y Chile. Su segunda pasión es la Pintura.

Poemas de Rocío Wittib

di tu nombre y recuerda quién has sido

di que todo es igual luego que nada es lo mismo

di aquí y repítelo hasta que te abandone la deriva

di tu tonta verdad y defiéndela hasta que encuentres otra

di debajo de mi piel puede que no quede nadie

di todo aquello que tuve y llora como hacen todos

di que no te arrepientes aunque lo hayas perdido todo

di cómo he podido llegar a esto por última vez y huye

di que basta que ya no que nunca más pero vuelve a tropezar

di algo definitivo y no dejes que las palabras te maten

di había una vez y empieza de nuevo las veces que haga falta

di hasta luego y mira lo que dejas atrás pero no regreses.

 


 

recuérdalo

era otoño

más en nosotros

que en los árboles

estábamos en una playa

con los pies llenos de arena

recuérdalo

teníamos una verdad

o algo aún más imposible

recuérdalo

porque ahora todo parece

estar a punto de romperse

recuérdalo

mirábamos el mar

con una promesa en los ojos

recuérdalo

y dime que la cumpliremos.

 


Rocío Wittib, Buenos Aires (1989). Ha publicado poemas en varias revistas virtuales y en papel, como Círculo de Poesía (México) y Cuadernos Hispanoamericanos (España). Publicó el libro Poemas para perseguir sin prisa el silencio (2016), en la editorial portuguesa Temas Originais.  Sus poemas han sido traducidos al italiano, rumano y portugués. También es aficionada a la fotografía, publica sus trabajos en Instagram y en captura.org.

La edición sin fronteras por Libros del Fuego

Compartimos este texto sobre la editorial venezolana Libros del Fuego  y la edición en general, leído en la Librería Coop de Buenos Aires como parte de una presentación junto a la editorial argentina Nulú Bonsai. Fue una actividad promovidad por el Frente Latinoamericano Editorial.

Libros del Fuego es una editorial independiente de Venezuela fundada en 2013 que cuenta con más de 10 títulos y que con sus dos últimos libros: El fin de la lectura de Andrés Neuman y Bernada Alba de Federico García Lorca apuestan a un mercado internacional.

Las fotografías fueron hechas por Nolan Rada.


La literatura es un hecho universal que carece de fronteras. Posiblemente esto ya lo hayamos escuchado innumerables veces a lo largo del ejercicio de nuestro oficio cultural, en reuniones con los amigos, en las clases de nuestros profesores. Pero, quizás, por haberse hecho tan recurrente y plana la expresión dejamos de escucharla como debemos hacerlo, con aquel oído musical, ese que entiende más de cadencias y melodías que de significados, que nos muestra de qué está hecho realmente el lenguaje. La literatura es un hecho universal que carece de fronteras.

Alejandro Rossi era un escritor nacido en Italia, criado entre Argentina y Venezuela, que ejerció la mayor parte de su oficio como filósofo y escritor en México. Tomás González, escritor colombiano, vivió y escribió gran parte de su obra en Estados Unidos, para después volver a su tierra y continuar escribiendo. Roberto Bolaño, nacido en Chile, fue criado y marcado de por vida por México y su cultura, para luego asentarse sin retorno en España y dar forma a su literatura.

Eso sin hablar de las diásporas literarias que durante décadas fueron a vivir a París con la ilusión de ser escritores: Massiani, Vallejo, Lancini, Cortázar, Carpentier, García Márquez, Vargas Llosa, Gamboa, Guerrero. Todos latinoamericanos, todos parisinos. Todos con hambre.

Pero vayamos un poco más allá de las fronteras físicas. Vladimir Nabokov era ruso, pero buena parte de su obra la escribió en inglés. Samuel Beckett era irlandés, su lengua natural era el inglés, pero prefirió adoptar el francés como lengua literaria para «carecer de estilo» a la hora de escribir. Vemos aquí que a los escritores tampoco les importan las geografías mentales que puedan colocarlos en una delimitación específica que haga de su obra algo local. 

Y mejor ni hablemos del oficio de la traducción, transgresora natural por excelencia.

La literatura y sus escritores carecen de fronteras. Entiendo que suene fácil y a lugar común, pero afinen
aquel oído del que les hablo y escuchen el
ruido que produce decirlo. Ustedes dirán, ¿pero qué escuchamos al hacerlo? Escuchamos al lenguaje erigirse de forma maravillosa, sin las limitaciones del signo, decir aquello que tanto nos cuesta escribir.

Y si la literatura es todo esto, la edición también lo es. Un oficio que desde siempre se ha movido sin restricciones físicas o de idiomas, a pesar de lo duro que es hacer llegar un libro a otra ciudad, otro país u otro continente.

Un editor español llamado Carlos Barral abrió la puerta a obras que venían de Latinoamérica para dar pie al
llamado
boom. Daniel Divinsky, editor argentino de Ediciones de la Flor, y más conocido por ser el editor de Mafalda, vivió varios años en Venezuela mientras seguía ejerciendo su oficio con la llegada de los manuscritos y pruebas por correspondencia.

Pero ahora me atrevo a traicionar a la modestia y mostrar nuestra historia, la de Libros del Fuego, porque para eso estamos aquí, para presentar Libros del Fuego. Una editorial venezolana, fundada por tres personas que actualmente vivimos en tres países distintos cada uno (Chile, Colombia y Venezuela), que vinimos a Argentina a hablar de lo que somos y hacemos, de la importancia que le damos al diseño, ya que creemos que un libro empieza a leerse incluso antes de abrirse. En tres años hemos logrado 15 publicaciones, que nos han mostrado que el único camino de las editoriales independientes es el de publicar autores de calidad para poder dar pulmón al mercado editorial, que día a día sigue sobreviviendo con entereza. El empeño por lo que hacemos nos ha colocado en el shortlist del Premio Rómulo Gallegos y del Congreso de Escritores del Caribe, hemos logrado alzarnos con los premios de la crítica y libreros de nuestro país. Pero también, gracias a este empeño, el año pasado Juan Mercerón (diseñador y socio de la editorial) logró alzarse con el II Premio Latinoamericano de Diseño Editorial que se otorga dentro del marco de la Feria del Libro de Buenos Aires. Un profundo logro para un grupo de desconocidos que se abren camino en el difícil oficio de editar.

Comenzamos (y seguimos) publicando autores venezolanos, para luego quebrar la frontera del gentilicio y traer a nuestro catálogo a autores como los que hoy les presentamos: Federico García Lorca y Andrés Neuman. Uno español y el otro argentino, pero ambos con un gusto que, sin saberlo, comparten: la ciudad de Granada. El primero murió en ella, el segundo vive en ella. De nuevo, la carencia de fronteras. El azar y sus cosas.

Pero quisiera cerrar esta presentación con una interrogante, de esas que nos dejan un buen sabor de boca. Al escribir estas líneas y hablar sobre nosotros, dije que éramos tres personas, venezolanas, que viven en tres países distintos, presentándose en Argentina: ¿Cuál es la nacionalidad de nuestra editorial? ¿Somos realmente un proyecto editorial venezolano? Preferiría pensar que somos un proyecto editorial latinoamericano, como el grupo de editoriales que hoy nos invita a participar con ellos en la Feria del Libro, el Frente Editorial Latinoamericano. De nuevo la ausencia de fronteras, pero me atrevería a asegurar que existe un pensamiento mutuo. Menos mal que aún existe el azar en nuestra cosas, sino, ¿qué sería de nosotros?

Texto leído  en Buenos Aires el día sábado 29 de abril en la Librería de La Coop.
©Libros del Fuego, 2017

Tres poemas de Helena Sassone

Presentamos una selección de poemas de Helena Sassone (Madrid, 1938) poeta, dramaturga y autora de ensayos de crítica literaria.

 


 

Inalcanzable ciudad

Inalcanzable ciudad

en el túnel del sueño

paréntesis de mis asombros

rescatada estás

del mal del olvido

tu soledad en mi luz

me abre las puertas.

 

Crisis 

Vivimos en humor de insantidad.

A la deriva por páginas de libros

donde lloran versos contaminados

y de los ojos caen lágrimas de añil.

Altivos ciervos grises se enroscan

hipotecas a las cornamentas

y el ingenio crea topacios de luz.

Que vivimos en la insegura cumbre

de un girasol mercantil.

Se escribe a sí mismo

Te buscas a ti (decía el mensaje)

recordaba la claridad del fondo

ante la incertidumbre del reflejo

poeta obsesionado por el signo

creaba con estilo intransferible.

Un día escribió un verso sonoro

el mundo lo repitió conmovido.

 

 

Consciencia/ inconsciencia

Existe una soledad, semejante al silencio en música

en el espacio inferior del juicio. Y es afán de éste, alcanzar

la transparencia que lleva a sufrir más allá de la crueldad,

hasta decantar el espíritu y volverse levedad sin fin.

¿Cómo dirigir desconocidad potencias latentes en nuestro fondo?

Las criaturas fueron perdiendo las pulsiones,

sustituyéndose en el mundo sin recordar haber sido.

Y siempre se tornará al principio, o al final, y te hallaré.

Poemas de Viviana Vega

Es casi medianoche

En el jardín de los expulsados Caminamos hacia la luna de cobre Como queriendo recuperar algo

No sabíamos por qué nos enredábamos Contando historias medianas

Algunos grupos viraron a la izquierda Reconocieron el aroma de la mentira Y lo siguieron

Otros Seguíamos de frente

Creyendo

Nadie habló la siguiente mañana Ni las que siguieron

Como si hubiéramos buscado ubicarnos entre miserias rosadas

 

Punto final

Me gusta el invierno

Como tus canas mojándose en el café Bajo la mesa

Y sobre el llavero que me da miedo Tres veces al día, una vez al mes

Bajo cuentas rosarianas, sordas situaciones Acentos, comas

Y

Ese punto final tan infinito


Viviana Vega Aquel año los Beatles sacaron el Abbey Road, ése donde salen cruzando la pista y Paul está sin zapatos. Fue cuando llegué a mi casa con todos. Así estoy. N o uso zapatos limpios, digo que uno y uno son tres porque no sé sumar y no me interesan los números primarios, quizás sí los secundarios. Yo creo en todo y en nada, me gusta meterme a estudiar, pero no me gusta estudiar, me gusta ser tonta útil e inútil, nunca he gritado en una galena, no voy. Me gustaría estar debajo del mar y conocer a un pulpo en el jardín. Quiero ver el sol y decir todo está bien. Y cuando todo se vuelve del mismo color veo TY. Me gustan los poemas en salsa de tabasco, no pago rentay soy monárquica (mas por lo de mona y lo de anárquica).

Poemas de Edwin Paredes

Delírium trémens

dirás

mi reino es esté ato

mientras sumerges tu sangre en la mía

me darás de beber tu sed

y saldremos a devastar al mundo

dibujaras una isla en el polvo

pondrás de rostro tu verdad

y me invitarás a domesticar el cierzo

mantendrás tu cuerpo en vigilia

para que no alcance ver el arroyo

que recorre mis pies

yo estaré esparciendo

almíbar a tu sexo

para que perfore mi piedra inerme

diré

es aquí el incendio

donde la zarza agoniza

como lo hace la mujer al umbral de la luna

como lo hace el hombre al final de la urna

ven bebamos su lava

nutramos nuestra raíz

edifiquemos nuestra casa

sobre ésta arena

sólida como el agua

dirás

es aquí los lóbregos jardines

donde fenecen las lágrimas

como lo hace el hombre al final de la ceniza

como lo hace la mujer al umbral de la maleza

ven hurtemos la brújula de las olas

nutramos nuestra raíz con su espuma

decoremos ésta piedra con la sal de la herrumbre

[[eres tan compleja e inhóspita

como el éxodo que nos unió]]

dirás:

te reconozco

en la nigromancia de las paredes

en los hijos no soñados

-todo es ceniza

y la longitud de tus palabras

están atascadas en mi garganta-

-en qué rostro

perdimos el tacto-

diré:

toda belleza se nutre de carencias

y mis ojos nacerán

cuando encuentre mi rostro entre la tierra

-llévate tus huesos a coronar otro cuerpo

deshabitado-

dirás

naceré en ti

cuando las flores se limpie el polvo

cuando la noche nos muestre sus manos

entonces no ocultaré más mis cicatrices

diré:

(((intentaré pegar las alas del fénix

a éste sueño que habita los sentidos)))

avanzarás un paso

y retrocederás dos

 

Silencio a media luz

mi cuerpo es un cigarrillo

en el bolsillo de un anciano

se detonan mis lóbulos

en una sala de hospital

me mezclo

con el sudor cuarteado

de éstos muros

mi primer apellido

apuntala mis brazos con alfileres

-la sangre se nutre de cruces-

-la sangre se nutre de-

-la sangre se nutre-

-la sangre se…

qué sangre

si mi recipiente oblicuo

se está quedando vacío

mientras desprendo las gasas

me voy cubriendo los ojos

dicen

que debo consumir vida

que debo aprender a colorear la oscuridad

-aprenderé amar

los animales de mi tórax-

-quizás encuentre en cada piedra

partes de un yo lejano-

retumban las teclas

de un piano disonante

en cada átomo disforme

de mi estructura ficciosa

la carne destruye sus cimientos

la carne es autodestructiva

-mis progenitores no levantaron su prole

otra vez sobre mis rodillas-

volví a flotar la lámpara

ésta vez no salió el genio

ayer le pinté un rostro a las paredes

para existir

sí soy una sombra

atesorando esquirlas luminosas

lo sé

no nací para sembrar en el huerto de la hierofanía

nací para yacer entre nudos de sulfato

-me sembré en la hipocondría

de un desahuciado

que espera la noche y su eutanasia-

desdoblar las llagas para tocarse

es el camino nupcial del hombre

siento latir la inmundicia

avara del orbe

soy su fisión

en mí se detona

-recreo sus aberraciones-

no hay sendero

que en sí mismo se construya

pero me cubro con la tierra

que yacen bajo mis pasos

-el cráneo es un cascaron-

mañana seré un guante gaseoso

en la atmosfera de sus ojos

mañana:

me apagaré en el bolsillo de ese anciano

no podrán distinguirme de la ceniza

-todos somos parte de la misma maza oscura-

 

Alegorías de la ceniza

algo dentro

agoniza

las manos de un anciano

con el infantil rostro de un niño

encarna mis muñecas

acaricia la derrota cicatrizada

una parte de mí se retrata

en la furia de un mastodonte

los restos policromados

gravitan un planeta oscuro

dentro un infante se asfixia

con el cordón umbilical de mi madre

con los latidos escleróticos de mi padre

-mi corazón es un piano empolvado

toca la misma melodía

la más alta y más angosta

drena flores negras por sus poros-

la cabeza es un circo amorfo

y la ruedita del gáster no deja de girar

-un día devoré la miel del mundo

y un avispero cercenó mi garganta

un día vestí su paz

y maté mis antiguos nombres-

qué puedo decir que la ceniza no esparza

qué puedo escribir que el agua no desangre

qué puedo callar que el cuerpo no vulnere

¡ah ésta necedad!

de seguir escarbando en las llagas

buscando rearmar

lo que ahí dentro seguirá roto

-esfúmate como globo aerostático-

-esfúmate como globo aerostático-

-esfúmate como globo aerostático-

-esfúmate como globo aerostático-

soliloquio…

intento convencerme

que el grito de sirenas cesará

cuando entregue mis ojos

pero al reverso de mi sombra

florecen las catedrales del sexo

postro mis rodillas moabitas

y reptan escorpiones por mis venas

el reloj desarma su esqueleto

y algo dentro sigue huérfano

enciendo la rockola de mi abuelo

para beber del vaso de mi madre

el reloj se desprende de sus últimas piezas

y mi infancia aún no descifra los algoritmos

se pierde en el sueño/ de que alguien más lo imagine

//algo dentro está roto/frustrado//

 

Cuerpo maquina descomunal

una extensión mía

está naciendo ahora

otra agoniza

tengo demasiados cadáveres

convergiendo conmigo

tan pequeñas las manos

para cubrirles los ojos

muerdo la piel

desprendida de mis costados

sangro por los estigmas de la lanza

nombro

y cuento mis piezas

como parte de una ecuación milimétrica

el caos que me engendró

anuncia que el oficio del hombre

es contemplar su materia inerte

provista para saciar

la avidez de lo absurdo

-tengo mundos

donde ocultarme

pero carezco de rostro-

una extensión mía

se cubre los ojos

para nacer de lo inerte.


 

Edwin Paredes (Ecuador-Loja). Miembro del taller “Palabrar CCE”, de

Hamebus poesía  y de la Revista letra Fuego donde publica y es

Subcoordinador. Ha participado en recitales en Loja: en el ciclo de poesía

Señor Gagon, Mymetica, Poesía Brutal; en el Cantón Calvas (Pinceles

Insurgentes) y en Paltas (Noche cultural). Su poesía aparece en cartoneras

locales tales como: “Demolición” y “Grito Insurgente”. Ha publicado también su

poesía en blog tales como: Raspesaurio y Cromosoma Lunático. En revistas

digitales: Espora, El Faro, Palabrar y una muestra impresa de su poesía

titulada “Escapando de la noche y su muerte”.

Playlists para La Fiesta por Isaac Sasson

Como parte de nuestro octavo número dedicado a La Fiesta, invitamos al percusionista y compositor venezolano Isaac Sasson para que hiciera una selección de música. Aquí compartimos el resultado, cuatro playlist’s que son un recorrido por los sonidos de Venezuela.

Ya por el mundo se dice: Venezuela habla cantando, parte I.

Ya por el mundo se dice: Venezuela habla cantando, parte II.

Para sentir: 

 

Para recordar: 

 

 

Tres poemas de Victor Rivera

Señor de las bellas formas

Antes de que el espíritu de la muerte

deje en tu rostro la palidez

que lamentan los que te han amado,

 

 

antes de que arrojes tus ojos al abismo,

y dejes atrás el río donde beben

los mansos ciervos de tu bosque,

 

 

señor de las bellas formas,

antes de tu destrucción,

recuerda visitar la isla de los desterrados,

 

 

el lugar de los vencidos que aún creen,

y besan contigo el polvo,

con la confianza de que mañana,

por la resurrección de tus espigas,

podrán caminar sobre su tumba.

 


Altamar

Olvidamos en qué momento

quedó atrás la orilla

que por tanto tiempo

sostuvo nuestros faros.

Borde de tierra

que no quiso unirse al mar.

 

 

Olvidamos

cuando fuimos arrancados

de esas cosas nuestras

que gritaban

por permanecer entre nosotros,

lo inamovible de los compromisos terrestres.

 

 

Debió estallar la tierra,

hace muchos años,

para que un bípedo volviera

a su antigua procedencia:

 

 

sin recordar

en qué punto del mar

se derramó el esperma,

si de coral o pez ovalado,

 

el sacrificio del padre

por salvar una descendencia,

hijos de Venus y el exilio.


 

Antigua música

 

Hubo un tiempo

en que reposaste tu cabeza,

como una garza en su plumaje,

escuchando la música de tu propio cuerpo.

 

Hibernabas sin saberlo

en el refugio de tus órganos,

como un animal que se prepara para vivir

haciendo lento

el compás de sus latidos.

 

Escuchabas las réplicas de un mundo subterráneo

que desde el fondo miraba

la humana correspondencia.

 

Fueron las cuerdas

de ese laúd suspendido

dentro de ti mismo,

lo que te hacía frágil

e invencible,

sensible al más mínimo acento

traído por el aire.

 

Víctor Rivera nace en 1980 en Popayán, Colombia. Es músico violinista de la

Universidad del Cauca. Ha sido integrante de varios ensambles orquestales,

de música de cámara y música antigua. Ha trabajado como investigador y

difusor cultural con programas radiales dedicados a la música clásica en la

radio de la Universidad del Cauca. Parte de su poesía es seleccionada para el

libro Llama de piedra. Poesía contemporánea en Popayán (1970-2010) del

Ministerio de Cultura. En el 2011 publica con la editorial Gamar, su libro de

poemas La Montaña sumergida. Recientemente obtuvo el Premio de Poesía

Editorial Praxis 2016 por su poemario Libro del origen.

Esa mujer, un cuento por Rodolfo Walsh

Rodolfo Walsh  (9 de enero de 1927-25 de marzo de 1977) Periodista, escritor y traductor argentino. Reconocido por su novelas testimoniales Operación masacre y ¿Quién mató a Rosendo?. Considerado por Ricardo Piglia como uno de los mejores escritores de Argentina. Fue asesinado por la dictadura militar un día después de que enviara la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar.


El coronel elogia mi puntualidad:

-Es puntual como los alemanes -dice.

-O como los ingleses.

El coronel tiene apellido alemán.

Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.

-He leído sus cosas -propone-. Lo felicito.

Mientras sirve dos grandes vasos de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte años de servicios de informaciones, que ha estudiado filosofía y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente común.

Desde el gran ventanal del décimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces pálidas del río. Desde aquí es fácil amar, siquiera momentáneamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.

El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.

Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme.

Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.

El coronel sabe dónde está.

Continue reading “Esa mujer, un cuento por Rodolfo Walsh”

Tres poemas de María Emilia Cornejo

Presentamos una selección de poemas de la escritora peruana María Emilia Cornejo (1949-1972).


Terriblemente tuya

acudo noche a noche a la inquietud de tu cama,

bric-a-brac, bric-a-brac, bric-a-brac,

los grillos nos espían

un torrente de mariposas

cubre la desnudez de nuestros cuerpos

y celosamente conservan las ondulaciones de tu talle

yo

guardo en mi memoria

tus labios explorando mi cuerpo.


 

Te beso en los ojos, en la cóncava mudez de tu inocencia

Te beso y todo tu cuerpo se viste

con flores de un canto primaveral,

Te beso y conviertes las cosas

en hechos silenciosos y llenos de asombro

te beso al fin

te beso.


 

cuando pienses en mí, recuerda

a la jovencita inocente y tal vez ingenua

que se entregó ti una tarde de verano.

guarda en tu memoria

mis interminables preguntas sobre tu sexo

el rubor de mis mejillas

y las huellas de mis labios en tu cuello.

conserva celosamente las dimensiones de mi talla

mis pubis ardiente e insaciable

mis lentos orgamos

y guarda

guarda sobre todo

mis silencios.

Team Poetero presenta Amanecimos sobre la palabra, antología de poesía joven y reciente venezolana

El grupo de difusión y gestión literaria Team Poetero acaba de publicar su más reciente trabajo, Amanecimos sobre la palabra, una antología de poesía joven y reciente venezolana que reúne a 29 jóvenes que escriben poesía en Venezuela y cuya trayectoria y medios de publicación son relativamente recientes. Con esta antología, Team Poetero Ediciones realiza su segunda publicación física. La primera corresponde a la Antología del I Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas junto a @Autoresvzlanos. La idea con esta iniciativa es abrir el concurso todos los años y realizar la publicación de antologías que reúnan a la mayor cantidad de voces posibles. La segunda convocatoria está abierta actualmente y tiene fecha de cierre prevista para el 15 de marzo de 2017.

Cada uno de los poetas compilados en la antología ofrece una aproximación de lo que es la poesía joven y reciente venezolana. Sus autores se caracterizan por haber empezado a difundir sus textos a través de medios digitales, entre ellos blogs y revistas que hacen vida a través de las pantallas. Revista Cantera, Revista Canibalismos, La Parada Poética, Los Poetas del Cinco, el blog del Encuentro Literario de Jóvenes Creadores, Letralia, Revista Ojo, Revista Insilio, Team Poetero, la revista española La Tribu de Frida y Digo.Palabra.txtson los lugares donde cada uno de estos poetas ha buscado alojarse para mostrar parte de su trabajo.

La compilación estuvo a cargo de Oriette D’Angelo (Caracas, 1990), escritora venezolana y editora de la página Digo.palabra.txt, quien afirma en el prólogo que el título de la antología es también un homenaje al poeta venezolano Pablo Rojas Guardia.

El próximo 12 de marzo será el bautizo de Amanecimos sobre la palabra y tendrá lugar en la Librería Kalathos del Centro de Arte Los Galpones en Caracas, a partir de las 12 del mediodía.

Otro evento relevante le espera a esta antología en la Sala Experimental del Centro CulturalChacao el 16 de marzo a las 6 p.m. a propósito del encuentro “Poesía Reunida”.

Para más información, pueden seguir en Twitter a las cuentas de @TeamPoetero, @AutoresVzlanos y @Oriettedangelo.

Tres poemas de Carmen Boullosa

Compartimos tres poemas de la poeta mexicana Carmen Boullosa.

 

Abrazo de la tierra

Abrazo de la tierra,
certeza de lo que el monte dice,
secreto hecho voz,
es el silencio tu aliento cuneiforme,
caligrafía de los dioses son tu olor
y tu cuerpo de amor sedientos.


La memoria vacía
1. Trato de oscurecer con mi sombra la tierra del exilio, mi
tierra, ocultarme a la memoria vacía.
No tengo origen.

Formo con mis hermanas un muro inabordable.
Nos cegamos a la tierra que alarga el día de luminoso júbilo,
a sus ojos brillantes donde brotan ciruelas jugosas
y dulces, los animales cálidos y huidizos;
al día de paredes traslúcidas, de corrales abiertos y campos
poseídos por el secreto que han murmurado las semillas al abrirse

He llegado al término de mi sombra: el día tiene abiertos los
muslos y se entrega al gozo insaciable de los hombres.
2. En medio de este estruendo,
del golpeteo de las alas locas del viento sobre el llano,
del silbido deslumbrante con el que el río corteja a las plácidas nubes,
los hombres recuestan su cuerpo amoroso sobre el torso del día,
hacen de la mañana al ritmo de su cuerpo.

Y nosotras,
hechas de un material que se resiste al cortejo del tiempo,
templadas en el silencio firme,
tratamos de permanecer
aunque no tenemos casa,
aunque estamos desprovistas frente al cauce ajeno.

Nos trenzamos entre nosotras los labios con los labios:
ésta es la palabra de las tres: nuestra palabra.

(Oigo un crepitar en el fuego: los pechos de las mujeres se desprenden

del deseo como frutos maduros. Los pechos de las mujeres:
panes recién cocidos.)


Ser el esclavo que perdió su cuerpo

El fuego,
otra vez fuego,
el fuego junto a la lumbre,
en el piso,
subiendo por los sillones,
cruzando las ventanas,
y tras él el fuego,
solamente el fuego.

El fuego otra vez,
¿No lo ven?
¡No lo ven! Es el fuego.
Les parezco una mujer sentada.

Quiero vestirme.
La ropa interior que yo traía puesta, abrió sus tejidos,
los venció el calor,
la blusa abrió sus tejidos,
vencida también,
la falda cedió sus hilos,
ardiendo los dejó caer…

Quiero vestirme.

El fuego. No tengo más que el fuego:
Soy la desnuda, la que no tiene encantos.

Quiero vestirme.

Quemo mis vestidos.
Mil cabellos están vencidos también por el calor,
mis pestañas, mis ojos;
mi saliva, un día intacta,
también te espera rendida, vencida, humillada,
doblada, hincada,
herida como el vapor,
como el vapor aislada,
ahogada en tu espera.

Quiero vestirme.
No hay animal con el que pueda compararme,
desnuda estoy como el ganso o el lirio,
no hay planta con la que pueda compararme,
quemada estoy, quemándome,
impaciente,
interminablemente.

¡Que me ayuden los asnos!
¡Que acudan a mi ayuda
los cerdos o las garzas,
los ruiseñores o las cañas de azúcar!
¡Nada puede ayudarme!
¡Vencida estoy por ti,
por ti fui por mí abandonada!

Tres poemas de Roberto Bolaño.

Los perros románticos

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.


Sucio, mal vestido

En el camino de los perros mi alma encontró
a mi corazón. Destrozado, pero vivo,
sucio, mal vestido y lleno de amor.
En el camino de los perros, allí donde no quiere ir nadie.
Un camino que sólo recorren los poetas
cuando ya no les queda nada por hacer.
¡Pero yo tenía tantas cosas que hacer todavía!
Y sin embargo allí estaba: haciéndome matar
por las hormigas rojas y también
por las hormigas negras, recorriendo las aldeas
vacías: el espanto que se elevaba
hasta tocar las estrellas.
Un chileno educado en México lo puede soportar todo,
pensaba, pero no era verdad.
Por las noches mi corazón lloraba. El río del ser, decían
unos labios afiebrados que luego descubrí eran los míos,
el río del ser, el río del ser, el éxtasis
que se pliega en la ribera de estas aldeas abandonadas.
Sumulistas y teólogos, adivinadores
y salteadores de caminos emergieron
como realidades acuáticas en medio de una realidad metálica.
Sólo la fiebre y la poesía provocan visiones.
Sólo el amor y la memoria.
No estos caminos ni estas llanuras.
No estos laberintos.
Hasta que por fin mi alma encontró a mi corazón.
Estaba enfermo, es cierto, pero estaba vivo.


El burro

A veces sueño que Mario Santiago
Viene a buscarme con su moto negra.
Y dejamos atrás la ciudad y a medida
Que las luces van desapareciendo
Mario Santiago me dice que se trata
De una moto robada, la última moto
Robada para viajar por las pobres tierras
Del norte, en dirección a Texas,
Persiguiendo un sueño innombrable,
Inclasificable, el sueño de nuestra juventud,
Es decir el sueño más valiente de todos
Nuestros sueños. Y de tal manera
Cómo negarme a montar la veloz moto negra
Del norte y salir rajados por aquéllos caminos
Que antaño recorrieran los santos de México,
Los poetas mendicantes de México,
Las sanguijuelas taciturnas de Tepito
O la colonia Guerrero, todos en la misma senda,
Donde se confunden y mezclan los tiempos:
Verbales y físicos, el ayer y la afasia.

Y a veces sueño que Mario Santiago
Viene a buscarme, o es un poeta sin rostro,
Una cabeza sin ojos, ni boca, ni nariz,
Sólo piel y voluntad, y yo sin preguntar nada
Me subo a la moto y partimos
Por los caminos del norte, la cabeza y yo,
Extraños tripulantes embarcados en una ruta
Miserable, caminos borrados por el polvo y la lluvia,
Tierra de moscas y lagartijas, matorrales resecos
Y ventiscas de arena, el único teatro concebible
Para nuestra poesía

Y a veces sueño que el camino
Que nuestra moto o nuestro anhelo recorre
No empieza en mi sueño sino en el sueño
De otros: los inocentes, los bienaventurados,
Los mansos, los que para nuestra desgracia
Ya no están aquí. Y así Mario Santiago y yo
Salimos de la ciudad de México que es la prolongación
De tantos sueños, la materialización de tantas
Pesadillas, y remontamos los estados
Siempre hacia el norte, siempre por el camino
De los coyotes, y nuestra moto entonces
Es del color de la noche. Nuestra moto
Es un burro negro que viaja sin prisa
Por las tierras de la Curiosidad. Un burro negro
Que se desplaza por la humanidad y la geometría
De estos pobres paisajes desolados.
Y la risa de Mario o de la cabeza
Saluda a los fantasmas de nuestra juventud,
El sueño innombrable e inútil
De la valentía.

Y a veces creo ver una moto negra
Como un burro alejándose por los caminos
De tierra de Zacatecas y Coahuila, en los límites
Del sueño, y sin alcanzar a comprender
Su sentido, su significado último,
Comprendo no obstante su música:
Una alegre canción de despedida.

Y acaso son los gestos de valor los que
Nos dicen adiós, sin resentimiento ni amargura,
En paz con su gratuidad absoluta y con nosotros mismos.
Son los pequeños desafíos inútiles -o que
Los años y la costumbre consintieron
Que creyéramos inútiles- los que nos saludan,
Los que nos hacen señales enigmáticas con las manos,
En medio de la noche, a un lado de la carretera,
Como nuestros hijos queridos y abandonados,
Criados solos en estos desiertos calcáreos,
Como el resplandor que un día nos atravesó
Y que habíamos olvidado.

Y a veces sueño que Mario llega
Con su moto negra en medio de la pesadilla
Y partimos rumbo al norte,
Rumbo a los pueblos fantasmas donde moran
Las lagartijas y las moscas.
Y mientras el sueño me transporta
De un continente a otro
A través de una ducha de estrellas frías e indoloras,
Veo la moto negra, como un burro de otro planeta,
Partir en dos las tierras de Coahuila.
Un burro de otro planeta
Que es el anhelo desbocado de nuestra ignorancia,
Pero que también es nuestra esperanza
Y nuestro valor.

Un valor innombrable e inútil, bien cierto,
Pero reencontrado en los márgenes
Del sueño más remoto,
En las particiones del sueño final,
En la senda confusa y magnética
De los burros y de los poetas.

Tres poemas de Miyó Vestrini

Blancanieves

El amor no es mucho
si no lo tienes.
Hoy vi a Blanca Nieves
soñando con su príncipe
y preguntándole:
¿cómo van tus ahorros?
¿cómo va tu espíritu?
¿quieres tomar un trago conmigo?
¿quieres montar mi potro salvaje?

 


Ternura

Somos teclear de lluvia.
Agonía de lagartos.
Manos de carbón.
caracoles de azogue.
La partida de un niño,
un perro doloroso,
una hoja muerta
Somos hombres
sin sílaba
sin sombra
sin lápiz.
Árbol sin viento
y sin ancla
que devoraste nuestras palabras
nuestros limoneros
Camino de algas y mariposas
que truncaste
el silbido del hombre crucificado.
Somos
aceras mojadas,
plegarias de surcos,
ternura.

SOLEDAD

Soledad es simplemente
ese viejo marinero que nos habla de las serpientes del sur

Es simplemente esa plegaria que se pronuncia
al pasar cerca de un mendigo.

Soledad puede ser
cualquier lagarto arrodillado;
cualquier ciudad que agoniza poblándose de emigrantes
y de mujeres desnudas.

Soledad yo te invoco.
Y la lluvia danza a mi alrededor.

Sobre todas las cosas del olvido clavas tu aullido de niño muerto
y no obstante,
cada vez que te invoco
sólo me traes el gesto de aquel adolescente que quería morir
bajo los puentes.
Resucitaste una tarde
mientras yo le mentía al joven desconocido y él me hablaba
de una casa extraña
donde los ancianos daban grandes banquetes y ofrecían sacrificios.
Resucitaste soledad.
Conocí entonces el nombre del que me hablaba,
comprendí que la casa extraña
no era sino una vieja palabra cuya ternura utilizaban
mis antepasados para enamorar a las bailarinas del fuego.
Descubrí la mentira del tranvía que devoraba al estudiante.

Y nuevamente Soledad
me levanté contra todas las ventanas del mundo,
contra todas las palmadas dadas en los cinematógrafos.
Me levanté soledad.
Y la lluvia danzó a mi alrededor.

Tres poemas de Esdras Parra

Que este lugar no me abandone, este patio,

esta sábana extendida para atraer a los caballos

rodeo el panorama inmóvil

su olor se distribuye sobre los objetos rústicos

y las ruedas hechas añicos

a causa de tu intemperancia

que tampoco me abandone la yedra visceral

arrumada sobre las tierras ecuestres que pisoteo

ni esta ciudad prehistórica que consume

de rodillas su ansiedad de vivir.


En esta tierra que llena mis oídos

donde un pájaro canta
en medio de la luz que florece bajo la brusca nieve
o en el polvo sin origen
veo el pensamiento que se forma en el agua
la huella del oro impresa en el viento
el tiempo que nunca tiene razón
y jamás me revela lo que hace
y derriba mis defensas.


Por ese rostro mío tuyo…

                                                         a S.

Por ese rostro mío tuyo
que has olvidado
por ese recuerdo me llamas
y ya no es tu boca sino otra boca
y no son tus labios sino el viento
y tocas fondo hasta llegar
al gran problema
aquí bajo este cielo
sin herencia sin alma
aquí sobre esta tierra
sin sueños sin nieve.

 

Un acercamiento a la fotografía, a través de Gustavo Talavera

Queríamos decir nombres, lugares y hacer una introducción para este fotógrafo, pero como la luz se escribe, que él hable.

La luz invisible 

A través del tiempo el ser humano ha querido inmortalizarse, al nacer la fotografía ese deseo dejó de ser una utopía.

La fotografía no solo pasa como elemento, un arte constante, sino como una materia omnipresente. Se encuentra dentro de todo, y de cada persona, y quien decide hacer una fotografía artística no sólo se adentra en el mundo de lo sensible sino que empieza, sensitivamente, a tomar conciencia del espacio, incluso aquel que no podemos ver y al que nunca iremos.

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Tomar una fotografía con una carga sentimental puede tornarse un trabajo arduo, ya que no es sólo capturar un momento. Es capturar también el pasado de ese momento, y el pasado de quien lo paraliza. Se  toma una fotografía con todo lo que se ha visto, con los libros leídos, con las películas vistas, con los lugares donde se dejó la piel, con las ocasiones de ayer. Y en el momento en el que una fotografía aparece en la mente, todo el pasado y el futuro pasan a darle a vida a la pieza visual. La fotografía es el arte de la liberación, de esas imágenes que brincan en la cabeza, atormentándote o haciéndote soñar. Entonces, hacer una fotografía es una suerte de elevación del ser, de expresión. Es matar los miedos, penas, dolores, eternizar los recuerdos. Revivir el amor, la alegría, reproducir el pasado. Al ver tanta existencia reflejada en un segundo muerto, en esa pequeña metáfora de tiempo podrás darte cuenta de lo grande y libre que eres.

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Así que toma lo que tengas, tu vieja cámara, la cámara de tu celular y deja tu mirada ahí. Podría ser ese el camino que te espera para llegar a lo más bello,  oscuro e íntimo de tu ser. Inmortaliza  todo. Incluso lo que antes pensaste que viviría por siempre solo en tu mente.

Señas

Gustavo Adolfo Talavera, es uno de esos que está un poco perdido, es verdad, como el humano que es, ah, y el cometa también. Tiene 18 años, de los cuales 6 los ha vivido como autodidacta en la fotografía. Cursa estudios de cine (pero prefiere no hablar de sus estudios universitarios).

Su obra es un encuentro constante con todo lo interior, lo íntimo. Pero, especialmente con el hombre en sus devenires. Con el humano que el mismo es, y el cómo ese encuentro se exterioriza y se vuelve infinito a través de los símbolos. El humano que teme, el humano que ama y el que odia, el humano y su sexualidad, el humano y su piel. Su obra trata de ser todos a través de uno. Todos esos humanos que están muy dentro son los intenta encontrar en su fotografía, para perpetuarlos. Sin embargo, ese constante encuentro es asimismo un cambio incesante.

Tres poemas de Yolanda Pantin

CUERPOS (Luis Cernuda)

Son tan bellos los cuerpos

Que he besado

 

Es tal el calor con que reciben

a otro cuerpo

 

que no puedo hacer más

que agradecer

la dicha

que tan poco merezco

 

Recuerdo un cuerpo de pie

ante el espejo

 

el acto de ofrecerse

en un instante

 

cuando todo está perdido

en el dorado reflejo

 

Son tan bellos los cuerpos

que he soñado

 

tan perfectos

estados de la gloria

donde un dios reside

 

que no puedo más que abandonarme

al vértigo en la piel

así nombrada

 

Pero tú

cuerpo creado por mi amor a solas

 

soñado besado

saciado

 

la mirada en ti es encarnación del mundo

de todo lo creado

 

por mí

a tus espaldas

 

piel abismo espejo

temible oscuridad más allá de tu cuerpo

 

a la palabra

 

todo lo consagro

 

los cuerpos que he besado

los soñados

 

inmóviles perfectos

 

terrores de la dicha

que tú encarnas.

 

 

BOSQUE

El que nos ha hecho sufrir

nos tiene consigo

 

El que ha talado la carne

la pulpa de la carne

nos adora

 

El sólo nos puede consolar

 

dar sosiego

paz

a lo que es implacable

 

y aquí en el corazón

no ha cesado.

 

EROTIA

Reconozco en ti lo que apenas conozco

y sé

que la piel de la espalda

al roce quema

Entrevista a Alberto Flores Solano

Alberto Flores Solano se graduó de administrador, pero en la práctica es un pintor sangrista. Su obra abarca portadas de discos, periódicos, exposiciones; además de ser el responsable de la portada de nuestro número dedicado a la literatura erótica. Es probable que sea especialmente reconocido por los retratos que hace y comparte en su cuenta de Instagram, y por ser parte de la banda venezolana Colérico Espín.

Si bien las pinturas de Flores Solano nos hacen detenernos y contemplar, sus palabras y la intención que hay en el lienzo nos invitan al movimiento, uno que responde al reconocimiento de la condición humana y la sensibilidad.

¿Cuál es tu primer recuerdo como pintor? Háblanos de ese primer acercamiento.

Creo que es uno de los primeros recuerdos que tengo. Esto comienza cuando estaba en el colegio, en primer grado nos habían mandado a hacer un cuento y lo recuerdo perfectamente, cuando entregué una obra llamada La casa despamarramada, con ilustraciones de mi autoría, la maestra Rosa lo vió y le dijo a mi madre: su hijo es un genio.

El eco de esa frase aún retumba en mi consciencia, y eso que en esa época ni sabía que era “ser un pintor”

Entonces, la motivación por pintar más adelante vino de la frase de la maestra Rosa, o ¿de dónde?

Yo seguía dibujando cosas pero la motivación de hacer los cuadros que hago, llegó cuando fui por primera vez al estudio del pintor Eduardo Pereira. Eso fue en el año 2011, yo estaba un poco despechado por un rompimiento y ahí encontré la llave a una puerta fenomenal. Eduardo me regaló un lienzo en blanco y me dijo que probara con eso. Yo le hice caso, me compré varias pinturas acrílicas y pinté un autorretrato. Ahí empezó todo o re-comenzó “mejor dicho”.

      La Campanita Tiembla 2016La Costantinopla . 2016

Enmarcas tu trabajo bajo el término sangrista, me gustaría que me hablaras de esa palabra, de dónde viene y qué significa.

Si. Viene de la búsqueda de un neologismo que pudiera describir de manera enfática el oscuro momento histórico en el que vinimos a aparecer.

La concibo como una corriente intuitiva, capaz de conectarnos con un reconocimiento más profundo de la condición humana, lo que somos y lo que podemos ser. Esa sed creativa por innovar, por mostrar y explicar algo que no haya sido explicado anteriormente, nos unió a Eduardo y mi persona, y juntos empezamos a desarrollar estos planteamientos, etiquetando nuestras obras de esa manera. Nosotros no provenimos de la escuela de artes, no estamos atados a las metodologías de estudio, ni a los movimientos conocidos, mucho menos a los estilos en los que se basó la mayoría del arte en el Siglo pasado. Simplemente trabajamos pensando fuera de “la caja” para dar una interpretación genuina a lo que hacemos en un tiempo y lugar propio.

El neologismo proviene evidentemente de sangre y eso está relacionado al reconocimiento de nuestro momento histórico. Nosotros nacimos en época de quiebre, golpe de estado fallido, estallido social, muertos, arrebatos, asesinatos. Temor, Confusión, Conflicto, Violencia y Muerte. Sangre derramada por cientos de miles, en el período donde la élite política se abandera de Rojo. Rojo, color de sangre, sangre la última franja de la bandera. Estamos ahí.

Es como un pozo con fondo tenebroso, delirante. Los sangristas sienten o presienten que la única manera de salir , emerger, de allí es a través de la sensibilización progresiva por medio de las Bellas Artes. Este marco teórico, podría ser tomado como retórica partidista pero no, es todo un fenómeno natural, nada de esto es actuación , ni pose, es una orden espiritual por la que hemos sido convocados a crear. El sangrismo tal vez sea el nombre de una criatura, que apenas sigue en gestación esperando su alumbramiento.

El arte para sanar, entonces, para ir más allá la violencia. ¿Que tiene esta intención que ver con que la mujer es la protagonista en la mayoría de tus trabajos? ¿Tiene relación?

Inicialmente te comenté que esta corriente intuitiva me había conectado con un reconocimiento más profundo de la condición humana, desde mi perspectiva eso sólo puede hacerse a través del amor a la mujer, pues la mujer es el origen, la forma perfecta del orden natural, es el círculo, es la que sangra , es la que da vida, es la primera puerta que atravesamos. Ahí he abordado toda mi investigación.La Revelación Solitaria 2016

Noto en tu trabajo, la predominancia de una paleta de colores ¿a qué responde esa selección?

Existe un predominio del rojo, blanco, negro y el dorado óxido de hierro. En Venezuela no es fácil conseguir colores, ni pinturas. Yo hace como 5 años compré unos pocos colores de manera espontánea y luego entendí que no había sido por azar, había sido una decisión consciente e intuitiva. Desde entonces me he sentido identificado con esa paleta. También suelen aparecer azules y amarillos, pero separados, nunca los mezclo, es decir , nunca uso tonalidades verdes.

Los colores primarios son profundamente representativos, son como una escalera, partir desde el rojo de la sangre, ascender al azul del cielo donde están las estrellas blancas del entendimiento, hasta llegar al amarillo del sol. Todos mis pasos me conducen hasta el sol.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Qué factores intervienen entre la idea en tu cabeza y la acción de pintar?

Existen obras que tienen un génesis espontáneo, surgen mientras viajo en el metro, saco el cuaderno y comienzo a dibujar. Es como entrar en un estado alterado de conciencia, como una meditación zen, en medio de un movimiento vertiginoso. Existen obras que surgen del reconocimiento inmediato de un algoritmo de belleza, revelado a través de los ojos al momento de ver una fotografía, donde una mujer se retrata o se muestra a sí misma. Me inspiran esas fotos, enormemente, me hacen sentir que esa muchacha puede pasar de una selfie banal, a convertirse en una divinidad digital, y eso es lo que hago. La metamorfosis de lo estéticamente relevante para mí.

¿El factor que más repercute entre la idea y la acción? que soy un enamorado incansable. Pero no molesto con eso, ¿a quién le molestaría un retrato de un sujeto alejado en unas montañas por allá en Caricuao?

Creo que a nadie (guiño).

Influencias…

influenciado por Lucian Freud.

Palabra favorita.

Gallardía.

Libro que recomiendas

Recomiendo leer 1984, de George Orwell.

Canción para crear

Teufelsleiter de Brandt Brauer Frick.

Un mensaje.

No temas, eres Luz.

 

Poemas de Lydda Franco Farías

Compartimos una selección de poemas de la escritora venezolana Lydda Franco Farías (1943-2004).

una trepa la desnudez de otro cuerpo

una encuentra la rama dorada y la codicia

abre las puertas de otro reino

inaugura otra carencia

una se deja llevar por sacudimientos extremos

(1994)

 

 

yo venía de los bosques húmedos

en mi equipaje de la inocencia

en sí misma dobladita

olorosa a preguntas

me quitaron

bosque y humedad

el equipaje revolvieron

las preguntas me las fui respondiendo

con el tiempo y de a poquito

ahora no sé de qué sirve la inocencia

ni me importa

(1994)

 

 

para ti soy tal vez una huera mujer

con el cabello levemente despeinado

digna de un cuadro renacentista

o de un ardiente cumplido o de un piropo

(dicho como al azar/ con rebuscada elegancia)

de sobra sabes que me avergüenzo

de ese otro ser que me esquilma

y me avasalla

de repetir hasta borrarme

el gesto heredado de pálidas

enhiestas

amas de casa remotísimas

pero ciertamente hay un rótulo en la sangre

una danza del vientre

una marca rotunda

ten en cuenta muchacho de las cavernas

que he ido ganando el derecho a perder de igual a igual el paraíso

la paciencia

a compartir la cama

el santo y seña

el mundo

fifty fifty

o no hay trato

vete acostumbrado hombre voraz

mujer no es sólo receptáculo

flor que se arranca

y herida va a doblarse en el florero

al fin de de la repisa

entre santos y candelabros y trastos de cocina

una mujer es una mujer más sus uñas y sus dientes

lo siento caballero de la brillante armadura

aquella doncella rompió el molde

creció

 

(1985)

 

Poemas de Idea Vilariño

Compartimos una selección de poemas de Idea Vilariño (1920-2009).

QUIERO

Quiero hacer que te olvides de tu nombre

En mi cuarto en mis brazos

quiero amarte

quiero romper al fin

vencer tu piel

y meterme en tu sangre para siempre.

Quiero que hagamos uno

ser tú mismo

enseñarte una última caricia

envolverte cegarte

obedecerte.

Quiero hacerte gemir

quiero quebrarte

deshacerte de ti

anonadarte

que no sepas

no seas

que te entregues

que te olvides

que acabes

que te mueras.

NO TE AMABA

No te amaba

No te amo

bien sé que no

que no

que es la luz

es la hora

la tarde de verano

lo sé

pero te amo

te amo esta tarde

hoy

como te amé otras tardes

desesperadamente

con ciego amor

con ira

con tristísima ciencia

más alla de deseos

o ilusiones

o esperas

y esperando no obstante

esperándote

viendo

que venías

por fin

que llegabas

de paso.

DÓNDE

Dónde el sueño cumplido

y dónde el loco amor

que todos

o que algunos

siempre

tras la serena máscara

pedimos de rodillas.

ENTRE

Entre tus brazos

entre mis brazos

entre las blandas sábanas

entre la noche

tiernos

solos

feroces

entre la sombra

entre las horas

entre

un antes y un después.

Un abreboca a la epístola

Las cartas no son sólo una forma de comunicarnos con el otro, sino también una manera de construirnos ante el que lee y acercarnos a él. Es otro espacio en el papel que nos permite inventar(nos). Celebramos el amor eligiendo cuatro cartas que abarcan lo romántico, la tristeza, el cariño y el rechazo.

De Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik:

Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

De Henry Miller a Anaïs Nin:

¿Qué son las despedidas si no saludos disfrazados de tristeza? Lo mismo que el deseo y el placer de verte mientras te desnudas y te envuelves en las sábanas. Nunca has sido mía. Nunca pude poseerte y amarte. Nunca me amaste o me amaste demasiado o me admiraste como la niña que toma una lente y se pone a ver cómo marchan las hormigas y cómo, en un esfuerzo inacabable y lleno de fatiga, cargan enormes migajas de pan.¿ Qué son aquellas noches lluviosas en medio de la cama de un hotel? ¿Qué el recuerdo de nuestros pasos por la calle, en el teatro o en la sala de conciertos? ¿Qué son los recuerdos de los celos y de tus amantes y de June y de mis amantes?

Anaïs, no creo que nadie haya sido tan feliz como lo fuimos nosotros. No creo que exista en la historia del hombre y de la mujer un hombre y una mujer como tú y como yo, con nuestra historia, nuestras circunstancias; con aquello que se desbordaba en las paredes, el ruido de la calle y la explosión de tu mirada inquieta de ojos delineados en negro; con la sinceridad de tu cuerpo frágil y tu secreto agresivo e insaciable. El recuerdo puede ser cruel cuando estás volando febrilmente a tu próximo destino, a otros brazos que te reciban expectantes y hambrientos. El recuerdo de tu diario rojo que tirabas en la humedad de la cama entre tus labios entreabiertos y mis ganas de desearte. Te deseo. Te deseo con la desesperación y el anhelo de lo imposible y ya te has ido y tal vez, en un sueño imaginativo y romántico, leerás estas palabras una y otra vez, en medio de mi ciudad con la gente pasando en medio de las calles y la sorpresa en tus ojos y la gran dama con el fuego en la mano derecha.

Mi querida Anaïs, ma petite, ma jolie, infanta inquieta de sal nocturna. Te extraño cuando huyes de madrugada y te extraño cuando camino y me tomo un café en la calle; te extraño cuando June se acerca cariñosa y cuando paso por los grandes aparadores. Te extraño casi a todas horas: cuando escribo, cuando te pienso, cuando escucho las campanas que me anuncian que ya son las tres, cuando me acuerdo de las horas interminables entre humo y whisky, cuando tengo una comida que dura toda la tarde, también cuando me despido de ti cada día a la misma hora, cuando como en aquel lugar donde nos dio el aire y cuando escucho la radio. Adiós, Anaïs, adiós. Ya nos encontraremos en otras vidas y en otras vidas podré poseerte y quedarme contigo para siempre. Ya te veré en medio de la nieve y entre libros y vino.

Adiós, tuyo siempre,

Henry.

De Franz Kafka a Milena:

Esta mañana volví a soñar contigo. Estábamos sentados uno junto al otro y tú me rechazabas, sin enojo, con toda amabilidad. Yo me sentía muy desdichado. No por el rechazo, sino por mí, que te estaba tratando como a una mujer muda y no escuchaba la voz que salía de ti y se estaba dirigiendo a mí. Quizá la haya oído; pero no había podido responderle. Eso me recuerda algo que leí en algún lado: “Mi amada es una columna de fuego que se mueve sobre la tierra. Ahora me tiene abrazado. Empero, ella no arrastra a quienes abraza, sino a quienes la ven.”

Tuyo (ahora he perdido hasta el nombre; se fue abreviando cada vez más y ahora sólo es: Tuyo.)

De Manuela Sáenz a su esposo James Thorne:

No, no y no. Por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución? ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, amigo mío, no es grano de anís que te haya dejado por el General Bolívar, dejar a un marido sin tus méritos no sería nada ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas , pero ¿Crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro.

Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra no. ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestras vidas serán enteramente espirituales. Entonces, todo será muy inglés, porque la monotonía está reservada para tu nación (En amor, claro está, porque son muy ávidos para los negocios). Amas sin placer, conversas sin gracia, caminas sin prisa, te sientas con cautela y no te ríes ni de tus propias bromas. Sin atributos divinos, pero yo, miserable mortal que puedo reírme de mí misma, me río de ti también, con toda esa seriedad inglesa. ¡Cómo padeceré en el cielo! Tanto como si me fuera a vivir a Inglaterra o Constantinopla. Eres más celoso que un portugués. Por eso no te quiero. ¿Tengo mal gusto?

Pero basta de bromas. En serio, sin ligereza, con toda la escrupulosidad, la verdad y la pureza de una inglesa, nunca más volveré a tu lado. Eres católico, yo soy atea y esto es nuestro gran obstáculo religioso. Quiero a otro y esto es una razón mayor y todavía más fuerte. ¿Ves con qué exactitud razono?

Sólo sonámbulos, un poema de Adrián Astorgano.

como una mañana de hotel

la ropa de verano al borde de la cama

tan sólo mamíferos

y cortinas de lana

con respuestas de sí o no,

subimos el camino de la vieja fábrica

tras áreas de pandemia

bailar las canciones de cada coche

según van pasando, la ruta

la sabemos y está clara allá

a donde van nuestros huesos

escuchamos los átomos quedar atrás

las farolas desvían el camino

todo lo ordinario, luz verde

terror en pequeñas dosis

en cualquier parte

alguien conocido busca

una dosis aún mayor

mientras los edificios sueñan con musgo

con piernas, baños públicos y caras

volvemos a salir de noche a pasear

una valla publicitaria reza así:

nada será festejado

excepto el agua

(no hay sueño, disfruten)

Bericht von wissenschaftlicher Artikel Schreibfirma fur Studikern

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Mujer que llora, por Tamar Flores Granados.

Conocerse todas las ventanas de la casa para escapar cada noche
y huir con todos los cuadernos.
Mujer que llora de repente y no sabe por qué
y entonces corre a cerrar la ventana
como si la nostalgia entrara por ahí.
Silencio de público que odia y mastica.
Mujer que sale a enamorarse de todos los balcones de la calle
con sonrisa triste
y entonces abre rápidamente la ventana del bus
para que el amor le llegue a ese balcón tan blanco de la derecha.
Ruido de gente saliendo del teatro
corriendo a sus carros porque llueve
y temen a lo mojado.
Mujer que llora siempre mojada.
Que sonríe siempre mojada.
Que duerme siempre mojada y llorona.
Y que baila todas las noches un rato para él,
y que luego se sienta sola en las aceras.

 

Tamar Flores Granados (Quíbor, Estado Lara). Licenciada en Letras mención Lengua Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de Los Andes. Obtuvo una mención honorífica en el XIII Concurso Anual de Creación Literaria “Cuento, ensayo y poesía” de DAES, mención poesía, con su poemario “Lápiz de Cintura”, del cual publica una selección en la 2º Edición de la revista digital ilustrada Buriñón. Con su poemario “Péndulo” gana el primer lugar mención poesía en el concurso Cuento, Ensayo y Poesía para estudiantes de pregrado de la Universidad de los Andes, DIGECEX (2014) en Homenaje a Ednodio Quintero. Actualmente es profesora becaria de la ULA.

El discurso visual de la erótica y su pérdida, paralelismo entre Sade y el reducto erótico actual por Orianna Camejo.

Más allá de sus posibles perversiones o pasiones, la literatura erótica tiene una estructura y estética. Bien podría defenderse que la literatura erótica, como hoy la conocemos, la inauguró el Marqués de Sade con una norma fundamental: todo sea bajo la debida descripción sensorial y relatado para el oído. Esta necesidad de sacar a flote todos los deseos a través de los sentidos puede recordar a la fantasmagoría gótica.

Este inicio de la literatura erótica la entiendo ligada a los preceptos del gótico: hay una tercera respuesta a la mortalidad que recorre a los intelectuales del siglo XVIII y XIX. Puede responderse con el terror o el horror; pero la erótica responde a la misma duda existencial con la práctica hedonista de disfrutar el cuerpo a través de su mortalidad. Y esta práctica retratada más allá de lo tradicional o familiar. Lo erótico como discurso es otro monstruo de la modernidad.

Ahora, ¿cómo se logra percibir este sub-género más allá de sus voluptuosidades y deslices gráficos para definir este discurso? Sade argumenta que sus 120 jornadas de Sodoma es un cuadro de costumbres. Pero estas costumbres responden a una clase no-productiva, aristócrata e infértil. Y en el relato que se extiende en las 120 jornadas, lo que queda demostrado es cómo estos 4 criminales monstruosos desvían a la que será considerada en el siglo XIX la clase productiva; es decir, jóvenes hombres y mujeres, quiénes son forzados a la repetición exhaustiva y carnal del cuerpo por el cuerpo mismo.
Vale acotar que la erótica se ha transformado desde 1785, para bien o para mal según se mire. Sigue respondiendo a las costumbres de los aristócratas, pero su discurso ha evolucionado según la epistemología de quién lo lea. Los monstruos se reconocen como individuos, y se exploran con matices y no extremos hiperbólicos.

En 1954 se publica “Historia de O” de la escritora francesa de seudónimo Pauline Réage. Esta es una de las últimas muestras de la literatura erótica bautizada por Sade. La historia de O responde a nuevos parámetros, ambiciones personales y pasiones. Bien podríamos seguir y reflexionar sobre obras de culto como Trópico de Cáncer de Henry Miller, o gran parte de la producción de Charles Bukowski, adentrarnos en el realismo sucio y su concepción de la erótica. Pero, lastimosamente, ese no es el rumbo que sigue la literatura erótica contemporánea.

Quiero destacar que, desde mi lectura, encuentro dos percepciones de la literatura erótica contemporánea. Podría considerarse por un lado la esteta y experimental, y por el otro la popular, o bien conocida ahora como mainstream. Profundizaré. En las del primer tipo, hay una conciencia sobre el discurso; el propósito no es solo revelar la naturaleza erótica, sino reflexionar sobre ella a partir de sus diferentes aristas, tanto políticas, culturales o sociales. Como bien destaca Thomas Lacqueur en uno de sus ensayos sobre Política de reproducción biológica, “Al hablar de la sexualidad, inevitablemente se habla de la sociedad”

En cambio, lo que arbitrariamente coloco en la categoría del mainstream, son producciones literarias que se enfocan en la ficción, que desarrollan una estructura específica. En echar el cuento y generar algunos vapores en el camino. Bien se puede estudiar el discurso en esta segunda categoría, pero dichas conclusiones solo pueden representar al sentimiento de la época, y no verdaderamente a una línea de pensamiento.

Si la modernidad estableció la escritura como oficio, la postmodernidad le consiguió el negocio. La erótica se consume como pornografía y han salido a flote varias escritoras. Hago hincapié en que estas novelas son escritas, en su mayoría, por mujeres casadas, amas de casa y que oscilan entre los 30 y 50 años. El arte se ha perdido, reemplazado por un lugar común eterno. La construcción de la trama queda a la merced del evento sexual. Por lo general, mujeres que se ven forzadas por circunstancias especiales a permanecer solas con hombres que detestan, para terminar enamorándose. Desde novelas eróticas ambientadas en el siglo XIX (por ejemplo, Jess Michaels), hasta sagas que mezclan los estereotipos góticos de vampiros y creaturas con la nueva ola erótica (como Larissa Ione y J. R. Ward).

Todo apunta a una estereotipación del género que rompe con cualquier exploración filosófica o discursiva que se pueda hacer más allá de la descripción sensorial. Con estructuras narrativas accesorias, que plantean la misma desviación de la posible clase productora joven y de “monstruos” viriles que no son tales, esta literatura la han deformado en menos de 300 años y se ha convertido en narrativas complacientes que no superan el concepto del summer read.

Y si a estas novelas les comenzaba a quedar grande la definición de eróticas, Fifty shades of Grey, de E.L. James, o la mejor campaña de marketing de la historia, no debe llamarse tal. Hay que entender que la nueva ola de novelas eróticas consiguió buen mercado gracias a las herramientas digitales, pero ese público era selecto. E.L. James y su publicista lo hicieron global. No sin antes perjudicar, de nuevo, el concepto de erótica. La autora rompió con lo establecido por Sade, no es una descripción del acto erótico, sino un simulacro de este. Y, a pesar de ser vendida como novela erótica, la sexualidad solo es accesoria para desarrollar dinámicas de poder en la estructura del relato. Según la socióloga Eva Illouz en una entrevista brillante en El País de España, donde reflexiona sobre la novela como reflejo del quiebre actual de la vida íntima, considera que:

Es una dominación de ficción, pero enmarcada en la fuerte nostalgia que experimentamos hoy respecto a unos roles de género más binarios y bien definidos, en el marco de una relación más clara, organizada y regulada. La incertidumbre del presente perjudica la implicación y la intensidad emocional de cada individuo. 

Las cincuentas sombras han sido un fenómeno que va más allá de la literatura erótica, y que se ha convertido en tal no por el texto mismo, sino por la recepción de la sociedad. Esta novela trajo de vuelta la controversia que generó la erótica en el pasado, pero E.L. James no puede ser relacionada con la tradición de la sugerencia perfeccionada de los escritores eróticos. Sin más, cierro con esta reflexión:
Para aquellos que vieron la película en las salas de cine sin antes leer el libro, ¿no esperaban algo más sugerente, explícito pero delicado? Si fue así, que claramente no lo consiguieron, ahora entienden porqué. La novela no fue pensada para cubrir todos los deseos imaginados por el hombre, fue una promesa de aire que se extendió en 3 entregas de un material literario que no quedó claro.

Aunque, luego de esta promesa vacía, es ineludible una reconfiguración y nueva propuesta erótica que responda a las necesidades del hombre contemporáneo. Así que, E.L. James, gracias por demostrar la incomodidad y falsedad en la alcoba. Buenos escritores demostrarán lo contrario.

Libros citados
Carroll, Noel. The Philosophy of Horror, or Paradoxes of the Heart. New York, Routledge (1990) Web.
Ione, Larissa. Demonica Series. Estados Unidos (2008-2010) Web.
James, E.L. 50 shades of Grey. Inglaterra. Vintage Books (2011-2012) Web.
Michaels, Jess. Albright Sisters Trilogy. Estados Unidos, Avon Red (2007-2010) Web.
Réage, Pauline. Histoire d’O. Francia (1954) Impreso.
Sade, Donatiel Alphonse Francois de. Las 120 jornadas de Sodoma. Francia (1904) Impreso.
Ward, J. R. The Black Dagger Brotherhood Series. Estados Unidos, Penguin Group (2005-2010) Web.

Tornalunado, por Daniel Arella

Es menor lo que diga

La asunción en su boca me anuncia los brazos del trigo

y sin abrazar al Sol, me inclino ante el viento para que me diga

como ella muriendo se me perdonan así las Lunas

dejándose amar la carne de su sexo extendida por toda mi boca

 

Porque si ayunar sobre su vientre                       espumas de pájaros

no me he hundido en las arenas demenciales

Resucitaré la maravilla que salta de sus piernas magníficas          brillantes

como el acero de las armas imposibles que sueño

El arma que entera la entierra sobre el suelo para siempre

(desde el ombligo hasta la entrada de todos los delirios)

El vientre del abdomen abultado de niña y la línea de las caderas simultáneas a la colina de sus nalgas rubias de ninfa

Me duele                   saber que esas nalgas son el destino perfecto

que me han enfermado, esas nalgas y su fin rosado

y minúsculo que gotea sobre mis labios desfallecidos

esas nalgas aterciopeladas de Luz color miel

 

La invité hace tiempo a un Bosque que sólo yo conocía de mis incursiones solitarias por esos parajes desolados

Fue allí donde morí

Fue allí donde empezó todo

Ella y yo endiosados por la eternidad del beso último de la primera inocencia

El tiempo rizaba el vello adolescente de su pubis dorado/ lo alisaba yo con mi lengua cada brillante solo              lo lamía como a una herida más de su cuerpo blindado por las heridas

 

Es menor lo que diga

La mariposa azul estaba fija como un reloj sobre el castillo de tu inicio

era un cielo maldecido sus alas tan prontas a acariciarnos el agua de los vidrios temporales

¿Y si comenzaran a crecer de la tierra unas alas como inteligentes helechos?

El milpiés orinaría por cada dedo como una fuente de espanto

y los oscuros aromas del bosque huirían a mi pecho

asfixiándome en las casas anónimas del desamparar

La mariposa azul era enorme como la lluvia muda sobre el balcón de madera vieja Dormir era mejor que morir

La mosca regresó y me besó dulcemente en el ojo muerto

atrapado en tu imagen

como una moneda dentro de una alcancía desolada parecida a un cráneo

El coraje de la verdad en la obra de Ana Mendieta

Ponencia leída en la XI Jornada de Jóvenes Críticos

mendieta 1En el año 1984 durante febrero y marzo, Michel Foucault dictó en el Collège de France el seminario titulado El coraje de la verdad,  fue el último que dictó debido a que ese mismo año en junio, Foucault moriría. Dicho seminario tuvo como objeto el estudio de la verdad, llevado por esta motivación se dio el estudio de la vida de los cínicos.

            Antes de adentrarnos en el cinismo y particularmente en la clase que Foucault dedica a la hipótesis de las posteridades del mismo, especialmente el apartado del arte, es relevante hacer mención al término parrhesía, que significa hablar franco, este hablar franco implica una valentía ya que cuando se dice la verdad, esta debe conllevar un riesgo, así mismo el hablar franco tiene que ser una verdad intrínseca si no, no sería parrhesía. El discurso veraz tenía distintas formas, para el interés de este trabajo sólo haremos mención a una, ésta es: el decir veraz de forma polémica, es decir, una verdad que entra en lucha, una verdad parrhesiástica.

          Por otro lado, el discurso no fue lo único en lo que se quedó la práctica del cinismo, el cínico debía hacer de su vida una constante representación de la verdad, lo que deja en claro uno de sus mayores representantes: Diógenes, cuando se masturba públicamente; el filósofo lo hizo alegando que si el comer era una necesidad y se satisfacía públicamente, el sexo era a su vez una necesidad y por tanto podía satisfacerse de la misma manera.

Siguiendo esta línea, el cínico debía encarnar la verdad y esto estaba precisamente relacionado con la manera en que llevaba su vida. Foucault expone las máximas bajo las cuáles la vida es verdadera, estas son que: debe ser una vida transparente, debe ser una vida sin mezcla , una que encarne pocas o una máxima, debe ser una vida que siga las leyes y finalmente, debe ser una vida que no cambie. Ahora que se han revisado estos conceptos vayamos a la clase del 29 de Febrero en la que Foucault plantea la hipótesis de las posteridades del cinismo, de cómo siguió el cinismo como práctica, como manera de ser, antes de adentrarse en estos planteamientos, Foucault hace mención a una serie de ideas que tienen que ver con el cinismo como una forma de individualismo, cuestión que conviene mencionar, del texto Der Mut zum sein (El coraje de ser) de Tillich, de 1953:

     “Utiliza el término Kynimus para designar el cinismo antiguo (…) y de ese cinismo hace derivar, pero con diferencias notables, considerables, el Zynismus contemporáneo (…) del que dice que es el coraje de uno mismo de ser su propio creador” (Foucault, M. El coraje de la verdad, pp:190)

Esto lo relaciona con lo escrito por Heinrich en Parmenides und Jona de 1966 quién siguió la distinción de Tillich:

    “(…)  El Kynismus antiguo sería – en respuesta a la destrucción de la ciudad y la comunidad política de la Antigüedad clásica- una forma de afirmación de sí mismos que, al no poder ya tomar referencia ni apoyo en las estructuras políticas y comunitarias de la vida antigua, se ajustaría y buscaría su fundamento en la animalidad. Y el Zynismus contemporáneo, el de la Europa moderna, también sería, como el Kynismus antiguo, una afirmación de sí pero esta afirmación de sí se haría no mediante un ajuste a la animalidad, sino frente y con respecto al absurdo y la ausencia universal de significación.”

Esta cita explica uno de los preceptos más importantes para el cinismo: ante la falta de significación, el cínico adopta las maneras tradicionales de la verdad, del nomos por ejemplo y las lleva al límite, para así darle su verdadero valor, esto se relaciona con lo anterior porque estaríamos hablando de una verdad que implica un riesgo, ante una sociedad que no valora, el cínico dice la verdad, habla, representa.  En segunda instancia, tenemos la referencia al concepto por Gehlen en Moral und Hypermoral  “Define el cinismo como un individualismo, una afirmación del yo” (Ibídem, pp: 191) Finalmente Foucault señala:

“Afirmación de sí, una exasperación de la existencia particular, de la existencia natural y animal (…) una extrema singularidad, ya sea por oposición, como reacción al derrumbe de las estructuras sociales de la Antigüedad, o frente al absurdo del mundo moderno” (Ibídem, pp: 193)

 A partir de estas últimas referencias, puede decirse que  la postura de oposición no viene ligada a la rebeldía sino como una respuesta a la estructura que ha perdido su verdad, así mismo está representado la calidad de la vida del cínico como una existencia verdadera, es particular precisamente porque es un quiebre ante ese absurdo, un aullido en busca de significado.

Revisemos ahora las posteridades del cinismo en el arte, cuando Foucault se adentra en este tema, opina que es en el arte moderno donde puede apreciarse con más claridad el asunto de la vida verdadera que se ha venido planteando, debido a que la vida del artista debe ser particular, ya que su verdad debe estar constantemente expresada, a través de su arte y a través de sus actos, a partir de allí, comienza a dar las razones por las cuales podemos apreciar en el arte las posteridades del cinismo, estos planteamientos se considerarán en este trabajo con la obra de la artista cubana Ana Mendieta, de manera tal que podamos estudiar su validez o no en un ámbito más concreto.

La elección de Ana Mendieta parece adecuada para mostrar la vida cínica, pues su obra era en su gran mayoría trabajos con su cuerpo, repasemos los planteamientos expuestos por el teórico primeramente en este apartado : “el arte es capaz de dar a la existencia una forma en ruptura con cualquier otra, una forma que es la de la verdadera vida” la vida de Ana Mendieta estuvo regida bajo su arte, al ser una exiliada buscó en el arte su espacio, su mayor interés era el origen, a través de su trabajo se hizo parte de la tierra, no como una ciudadana de, sino como una mujer que volvía a lo primitivo, cuestión que podemos ver en su trabajo Siluetas, en la que trabajó la marca de su cuerpo en distintas superficies y con distintos materiales, en la arena, con flores, fuego, sangre. El segundo planteamiento sigue la misma dirección del anterior: “si bien tiene la forma de la verdadera vida, la vida, a cambio es el aval de que toda obra, que echa raíces en ella y a partir de ella, pertenece a la dinastía y el dominio del arte. “ (Foucault, M. El coraje de la verdad, pp: 200) La vida del artista es una constante representación de cómo ve al mundo, el artista dispone su intimidad para hablar de sí mismo y lo que piensa, siente, opina, en el caso de Mendieta las fotografías de Visibilizando la violación, una representación en la que la artista hace el papel de violada, poner en su propia piel las incomodidades de su mundo, son una representación de la verdad, una ruptura, no sólo porque hace crítica a la sociedad, sino también una ruptura dentro del mismo arte en la que la artista deja de lado los objetos y se convierte a sí misma en uno.

La obra de Mendieta nos parece que sigue la forma de decir veraz de forma polémica, esto debido a la crítica social contenida en sus obras con respecto al valor de la mujer en la sociedad de su tiempo (quien vive entre 1948-1985), la representación de una violación, la representación de su rostro ensangrentado y la representación de su cuerpo presionado fuertemente contra un vidrio, todos actos de ruptura contra la violencia hacia la mujer, contra la comercialización del cuerpo, es su manera de decir la verdad, parrhesía, pues en su mayoría son verdades incómodas, corre un riesgo al exponerlas no sólo por hacer una crítica sino también por sus recursos, como la sangre. Claramente es además su arte una representación de su individualidad, Mendieta fue exiliada de su país cuando sólo tenía once años, y debió crecer en país extranjero en el que no se podía reconocer, y en el que la rechazaban, a partir de su arte pudo encontrar su lugar el mundo, como pertenecía a él , pudo construirse, señalemos por ejemplo la obra de Diosas que realizó, Mendieta vuelve a través de su trabajo a lo primitivo para encontrarse con la figura de la mujer como un ente creador, fecundo, para encontrar su propio origen.

            Habiendo visto estos planteamientos, y como tienen cabida, parece no sólo interesante sino importante revisar aún una cuestión: la vigencia de estas palabras en la actualidad, específicamente cuando nos referimos al ámbito artístico. Después de las vanguardias, para las que vivió Foucault, el arte perdió por completo sus parámetros tradicionales y a partir de ese momento el arte pasó a ser algo más conceptual que técnico, y hoy en día literalmente cualquier cosa puede ser arte. Si el arte se desarrolla en un espacio sin límites, sin reglas, ¿cómo puede en su modo ser cínico?, ¿de qué manera puede ser una ruptura, ¿de qué manera puede ser polémico?

            En un artículo publicado el año pasado en el portal Hipermedula, que se titula El arte de definir quées arte contemporáneo, revisan el tema en cuestión, cuál es el arte qué tenemos ahora y que preceptos sigue:

         El crítico Leonel Estrada lo define del siguiente modo: Genéricamente, el Arte Contemporáneo es una discordancia que no se ciñe a problemas formales, técnicos o estéticos sino que es algo que afecta su uso social, creando perplejidad en la gente. Ya no es la belleza el canon de medida; ni es la perspectiva, ni la proporción, tampoco son ya la armonía y la simetría lo que este arte ilustra. (Hipermedula, abril 2013)

            Si se consideran algunos de los principios básicos del cinismo volverán a coincidir con la definición que da en este caso, Leonel Estrada, porque está hablando de calidad polémica que puede tener el arte, que su función en la actualidad es crear una obra que lleve a la reflexión, esto se adecuaría perfectamente al decir veraz polémico, a quebrar la estructura cotidiana para poder hablar de la verdad intrínseca. Las declaraciones siguientes de las curadoras consultadas en el mismo artículo de Hipermedula, también parecen tener el mismo núcleo:

 (…)  En todas las sociedades siempre ha habido puntas de lanzas y el arte contemporáneo es una de ellas, no es el espectáculo para las masas. Es esa punta de lanza la que permite tener activo el pensamiento, el lenguaje en movimiento y en alerta los paradigmas y los mecanismos de control (Itala Schmelz a quién vinculan su manera de ver el arte contemporáneo con la de Pablo Heguera, de quién es la cita, Hipermedula, abril 2013)

            El arte como un ente que da espacio a la reflexión, a la crítica, el arte además como espacio de construcción del individuo sobre su visión del mundo, sobre su visión de un tema, un espacio individual pero que dada su plataforma tiene alcance colectivo y por tanto afecta, influye dentro de la sociedad, en pocas palabras parece evidente que varias características del cinismo funcionan dentro del ámbito artístico. Podría pensarse aún que en la actualidad debido a la facilidad del acceso a la información que situaciones como la guerra, los asesinatos, las violaciones, el racismo entre otros, que pueden muy bien calificarse como terribles, se vuelven para el colectivo, hablemos en concreto por ejemplo de la sociedad venezolana, una parte más de lo cotidiano, estas situaciones, pueden en primera instancia causar algún asombro pero debido a ese carácter cotidiano, no hay una reflexión acerca de lo que sucede, es por eso que precisamente en la actualidad más que nunca el arte esperemos tenga las posteridades del cinismo que planteaba Foucault en 1984 como una hipótesis y se espera que sea así por una sencilla razón, si la verdad no es contemplada como tal por más que se le presente al individuo debe haber un espacio que la muestre tal cual es,, a través de las manifestaciones artísticas el individuo creador expone ante de los demás de una nueva manera lo que es común, el arte tiene algo del modo de ser cínico, critica, muestra, cuestiona, pone ante los ojos de los demás la verdad, y lo hace además sin ser aleccionadora, es decir, siendo arte permite una interpretación libre, como artista yo muestro mi verdad, está en sus manos verla, aprender de ella, ignorarla o negarla, pero yo como artista me ocupo de mí, y digo la verdad.