8 películas no nominadas a los Premios Oscar que deberías ver

Aprovechando que nos encontramos en la llamada “temporada de premios”, decidimos elaborar una lista de excelentes filmes que fueron desechados por la Academia o nominados en categorías de menor importancia a la de “Mejor película”.

Yo nunca he sido un gran fan de este tipo de espectáculos. La pretendida grandilocuencia de las películas que por lo general aparecen nominadas siempre me ha parecido motivo de desprecio, sobre todo porque las que resultan ganadoras o son las que, de alguna u otra forma, tratan de redimir y ensalzar a Norteamérica, o son aquellas que obligan al espectador a sentir lástima del héroe y a derramar unas cuantas lágrimas antes de abandonar la sala de cine.

Y aunque este año no se puede negar que entre las contendientes a hacerse con el “gran galardón” hay algunas que merece la pena ver y otras que son verdaderas obras maestras —me refiero, por supuesto, a Mad Max: Fury Road—, también es cierto que la gran mayoría (como sucede todos los años) no es más que un conjunto de metrajes sobrevalorados y excelentemente comercializados sin otro fin que hacerle creer al público que vale la pena una entrada para apreciar dichas películas en la gran pantalla —Room y The Martian son ejemplos muy claros. Dada esta situación, creímos conveniente armar esta lista de estupendos rodajes eclipsados por la enorme sombra del marketing y la sociedad ansiosa de espectáculo.

Crimson Peak imagen

  1. Crimson Peak

País: Estados Unidos.

Director: Guillermo Del Toro.

Reparto: Mia Wasikowska, Tom Hiddleston, Jessica Chastain.

Todos sabemos que Guillermo Del Toro ha sido considerado, casi desde su primera película, un director de cine a medio camino entre lo fantástico y lo terrorífico, siempre cuestionando los límites de la realidad y de lo que todos aceptamos como “la verdad”. Algunos, no se sabe si de forma intencionadamente sarcástica o halagadora, lo han llamado “el Peter Jackson mexicano” e incluso “el Tim Burton latinoamericano” —yo siempre he creído que la comparación con alguien mucho más rico y reconocido que tú, no es más que un insulto que busca sonar agradable y consolador.

No sorprende, entonces, que su última película, Crimson Peak (2015), reúna a un trío compuesto de un enfermizo aunque seductor Tom Hiddleston, una inocente y perseguida por fantasmas Mia Wasikowska y una huraña, desaliñada, pálida y extrañamente escalofriante Jessica Chastain. Los tres, después de una serie un tanto predecible de muertes violentas y sugestiones amorosas al estilo del siglo XIX londinense, terminan encerrados en una vieja y asquerosa mansión que en cualquier momento podría caerse a pedazos. En semejante espacio, como no podía faltar en un filme de Del Toro, comienzan a aparecerse diferentes espectros que en todo momento tratan de comunicarle algo al personaje de Wasikowska.

Hasta aquí, nada que no hubiéramos estado esperando desde que supimos que el nombre del “Peter Jackson mexicano” aparecía en la portada de la película. Sin embargo, a medida que nos adentramos en la historia y la trama se va desarrollando, comenzamos a darnos cuenta de que la mansión de novela gótica decimonónica comida por el paso del tiempo, encierra un misterio que trasciende a los fantasmas y que, de hecho, los convierte en un elemento secundario, casi nada importante hacia el final de la historia. Lo que va tomando más relevancia, spoiler alert, es el alto nivel de tensión sexual entre las tres personas atrapadas en las paredes de Crimson Peak, que es el nombre de la enorme casa. Tanto Hiddleston como Chastain actúan de forma tan extraña y enigmática que incluso alguien como Mia Wasikowska, por lo general asociada con personajes trastornados y jodidos de alguna u otra manera, acaba pareciendo la más normal del perturbador trío. De esta forma, Crimson Peak termina siendo, sorpresivamente, una película estilizada, sangrienta, fantástica y bastante, aunque no excesivamente, melodramática, todo lo cual no hace sino alimentar la atmósfera de sensualidad y magnetismo sexual que busca recrear el director de El laberinto del Fauno (2006).

el clan

  1. El clan

País: Argentina.

Director: Pablo Trapero.

Reparto: Guillermo Francella, Peter Lanzani.

Uno siempre escucha historias sobre las dictaduras latinoamericanas, sobre todo de las argentinas: que si las torturas, que si los secuestros, que si las desapariciones, que si los asesinatos. Todo lo cual es razonable, teniendo en cuenta la crueldad y la inhumanidad de aquellos tan sedientos de Poder que son capaces de perpetrar semejantes actos con tal de aferrarse, hasta el último aliento, a esa ilusión de grandeza, superioridad y control de la que padecen todos los políticos.

Es extraño, sin embargo, que, al menos en el cine, se hable tan poco del silencio y la apariencia, que es el principal dispositivo represor que emplea toda dictadura para perpetuarse. Y es justamente allí donde El clan (2015) se destaca y le pasa por encima a tantas otras películas sobre la dictadura argentina. El argumento está basado en hechos tomados de la realidad: el clan Puccio, supuestamente una familia normal, de clase media, trabajadora e identificada con el deporte, se encarga “en secreto” de la mayoría de los secuestros y desapariciones de los “enemigos del Estado”, por lo cual cobra una gran cantidad de dinero en dólares americanos.

Es un thriller escalofriante en el que el espectador, informado desde el principio de la verdadera naturaleza de los integrantes de esta familia, no siente compasión alguna por ninguno de ellos. Es también un frío drama que recuerda a la novela Dos veces junio (2002), de Martín Kohan, donde también se muestra, de manera objetiva y casi impersonal, el rostro de aquellos que se mueven entre las sombras, sembrando el terror y la incertidumbre en el ciudadano de a pie, el hombre común y corriente de las asediadas ciudades latinoamericanas.

mistressamerica

  1. Mistress America

País: Estados Unidos.

Director: Noah Baumbach.

Reparto: Greta Gerwig, Lola Kirke.

Las películas sobre Nueva York, aunque sean comedias, suelen ser nostálgicas, sentimentales, estéticamente hermosas, con una fotografía impecable que idealiza a La Gran Manzana y la convierte en el paraíso que todo espectador quisiera visitar. Pienso, por supuesto, en Manhattan (1979) y varios dramas al estilo Allen que se han venido realizando a lo largo de los años. Hay, sin embargo, una ola (no sé si nueva) de filmes y series televisivas donde se trata de presenta a Nueva York en toda su extensión, en toda su magnitud, en toda su grandeza. Siendo la “capital del mundo”, el “centro del universo”, su cosmopolitismo puede llegar a resultar agobiante, desalentador, impersonal. Los personajes se ven a sí mismo, en este tipo de rodajes, como seres ínfimos, alienados del mundo, atrapados en su propia mente, despreciados y deprimidos.

Es el caso de Mistress America (2015), una de las dos películas realizadas el año pasado por Noah Baumbach. En esta nos presenta a Tracy, una joven estudiante del primer año de Literatura en la universidad, que no consigue, a pesar de saberse más inteligente y talentosa que el resto de sus compañeros de clase, destacar en nada ni congeniar con nadie. Un día, persuadida por su madre, decide encontrarse con Brooke, su futura hermanastra, y descubre que ella es exactamente la persona que ella quisiera ser, alguien capaz de sobresalir incluso haciendo algo tan simple como escribir un tweet, bailar en una fiesta o besarse en público con un desconocido. La admiración de Tracy hacia Brooke es tal que decide hacer literatura con la vida de esta última con el fin de triunfar en la tan exigente academia.

Mistress America es una película ligera, sin mayores pretensiones, que sin embargo no se puede dejar de ver una vez iniciada. Tiene todos los elementos de una comedia romántica, pero sin el romance, si es que la relación de los dos personajes principales no puede ser considerada como tal. Es también un filme lleno de situaciones absurdas, personajes secundarios realmente memorables y chistes ingeniosos que tienen también la virtud de no repetirse hasta el aburrimiento o el cansancio.

phoenix

  1. Phoenix

País: Alemania.

Director: Christian Petzold.

Reparto: Nina Hoss, Ronadl Zehhfeld.

Tenía ya tiempo escuchando comentarios sobre esta película antes de poder finalmente verla, y en todos se repetía lo mismo: un drama identitario, un retrato sublime de la Alemania de posguerra, un thriller al estilo Hitchcock sobre una mujer judía que es enviada a un campo de concentración al ser traicionada por su esposo. Es decir, las típicas líneas altisonantes que suelen esgrimir los críticos de cine que a veces tienen más de publicistas y comerciantes de arte que de críticos. Yo esperaba, entonces, un filme que no me dejaría respirar de la tensión, que me mantendría alerta en espera de la venganza que esa pobre mujer traicionada buscaría descargar sobre su marido. La telenovela, pues.

Mucho me sorprendió, así, encontrarme con que Phoenix (2015), trata más bien de una mujer, Nelly, con el rostro desfigurado que, luego de un tiempo largo sobreviviendo a las penurias causadas por los campos de concentración nazis, regresa en busca de rehacer su vida. En el camino se entera de que el único miembro cercano que aún vive es su marido, en quien no ha dejado de pensar desde que fue arrancada de su hogar. Él, que no la reconoce al principio, no parece muy interesado en su ex mujer a quien cree muerta, hasta que se entera de la herencia que unos familiares le dejaron a esta. Por esta razón, y fijándose en el parecido de Nelly con su ex, decide que esta se haga pasar por la “difunta”.

En realidad, contado así el argumento parece mucho más enrevesado e interesante de lo que en realidad es. Phoenix es una película inteligente y muy estilizada, que sin embargo no contiene ese nivel de tensión que necesita un verdadero thriller para ser llamado como tal. Más bien, esta película de Christian Petzold busca poner en evidencia la verdadera esencia del matrimonio y la convivencia en pareja, ya que Nelly, a medida que la trama se va desglosando, descubre que su vida pasada no fue más que una mentira, una ilusión que la hizo creer en la felicidad y en el amor verdadero. La historia se cuenta desde la perspectiva de Nelly, pero quien habla mayormente es Johnny, el esposo de esta, y en su diálogo se percibe el olvido y su indiferencia hacia la persona con la que hizo vida antes de que viniera la guerra a destruirla. Es un drama identitario, es verdad, pero no tanto del misterio de Nelly y su rostro desfigurado, sino de lo poco que se puede llegar a conocer al otro, incluso cuando este sea tu pareja de años.

Bone Tomahawk

  1. Bone Tomahawk

País: Estados Unidos.

Director: S. Craig Zahler.

Reparto: Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox, Richard Jenkins.

Los grandes Westerns de todos los tiempos, sobre todo esos clásicos con el icónico John Wayne, tienen siempre como premisa principal la lucha de la civilización con la barbarie. La primera, por supuesto, solía, en esos filmes, derrotar a la segunda, y de forma aplastante. El sheriff, por borracho, mujeriego y jugador que fuera, siempre era un hombre honorable, valiente, fuerte y decidido. John Wayne, pero también Gary Cooper, que exudaban hombría, eran los perfectos representantes de ese estereotipo. Los indios, los inmigrantes mexicanos, los ladrones de ganado, los pistoleros despiadados, luego de grandes hazañas y peripecias, siempre resultaban vencidos al final. El Western era, pues, una gran escuela para el norteamericano común que se acercaba al cine de vez en cuando. Maravillas como High noon (1952), The man who shot Liberty Balance (1962) y The searchers (1956) así lo patentan.

Bone Tomahawk (2015) también podría ser considerado un Western clásico, si atendemos al argumento, que es muy parecido al de las películas antes mencionadas: un grupo de hombres del pequeño pueblo de Bright Hope, ubicado en el Oeste norteamericano de mediados del siglo XIX, emprende la búsqueda de una mujer y un hombre secuestrados por lo que parecen ser indios, aunque esto no está muy claro. En camino les roban los caballos y deben continuar la aventura a pie. Los cuatros son valientes, pero mientras más se acercan a su objetivo, más se van dando cuenta de que lo que los espera no es algo con lo que se hayan enfrentado antes. De hecho, los secuestradores tienen poco de humanos, aunque su forma física así los haga parecer.

En esta película que más que un Western, más bien se puede entender como un filme de horror, se coloca en escena la misma lucha interminable de la civilización y la barbarie, con la diferencia de que aquí “lo bárbaro” no se entiende, no puede ser entendido por “lo civilizado”, y por lo tanto tampoco puede ser manejado o burlado por esta. Los horrores a los que se enfrentan sólo lo son desde su perspectiva y cada uno de los pasos que esos “trogloditas” toman no puede ser pasado por el tamiz de la razón. La pela se prolonga en este filme, pero no se resuelve como sucedía en los clásicos del siglo XX.

The End of the Tour

  1. The End of the Tour

País: Estados Unidos.

Director: James Ponsoldt.

Reparto: Jason Siegel, Jesse Eissenberg.

Nunca he sido muy fan de esas películas biográficas en las que se retrata a un artista, sea este de la clase que sea, porque casi se centran en los eventos más “escandalosos” y “espectaculares” de sus vidas o simplemente tratan de entender por qué tal o cual escritor, cineasta, poeta o pintor hizo lo que hizo. Si es una película sobre Rimbaud, la trama gira en torno a su homosexualidad y a sus excesos; si es sobre Shakespeare o Goethe, lo importante es saber quién fue la mujer que inspiró la historia de Romeo y Julieta, de Werther o de algún otro gran personaje de sus libros; si es sobre Sade, la historia se agota en el sadismo sexual y esquizofrénico de tan fascinante hombre; si es sobre Mozart, habría que buscar de entender su genio a través de sus experiencias amorosas y demás. De hecho, ya hacía tiempo que, si veía que en la trama aparecía el nombre de algún hombre relacionado con las artes, la desechaba inmediatamente.

Y a pesar de que The end of the tour (2015) comienza en el punto en que David Foster Wallace se suicidó, no toma este como su principal argumento. Es más, no se vuelve a mencionar este durante toda la película, aunque esté íntimamente relacionado con todas las acciones descritas en ella. De lo que se trata, más bien, es de la entrevista que David Lipsky le hace al autor de Infinite Jest mientras este se encontraba en los últimos días de la gira para promocionar ese libro. La conversación entre ambos se desarrolla sobre todo en los intermedios de dicho tour: mientras comen en algún restaurant, en el carro de camino a alguna conferencia, en el avión, en la habitación de un hotel, a las horas de pasear al perro. Todo lo cual nos permite ir conociendo no sólo a Foster Wallace y a Lipsky como hombres de la vida, sino como personajes del universo particular que busca representarse en la película.

Resulta un filme eficiente, muy hermoso y por momentos poético porque el director y guionista James Ponsoldt logra captar en sus diálogos la esencia de lo que representan ambos personajes en el rodaje, pero también lo que representa Foster Wallace para la cultura pop y la literatura en general. La película no trata de entender a Foster Wallace, ni de mostrar el porqué de su suicidio, ni busca aclarar si era o no adicto a las drogas y al alcochol, aunque todas estas cosas se encuentren mencionadas. Más bien muestra, de alguna u otra manera, la dinámica de las relaciones entre dos escritores, uno aclamado y admirado por todos, el otro en espera de su momento de fama, y cómo en circunstancias distintas quizás pudiera haber surgido entre ambos una amistad que se hace imposible porque entre los dos se interpone la literatura y la fama.

It follows

  1. It follows

País: Estados Unidos.

Director: David Robert Mitchell.

Reparto: Maika Monroe, Keir Gilchrist.

Sentirse observado o perseguido resulta siempre angustiante, sobre todo si no se sabe exactamente quién o qué es eso que te sigue. Sólo sabes que hay algo acechando y eso es lo que agobia. Al menos si se tiene una idea del perseguidor, la cosa, aunque peligrosa, no resulta tan perturbadora y es posible ingeniarse un plan de evasión. El cine, claro, ha entendido esta situación a la perfección y se ha aprovechado ampliamente de ello. Es el caso de algunas de las mejores películas de espionaje, de cine negro y de detectives en general. La tensión se establece desde el mismo inicio, pero por lo general encuentra una resolución hacia el final donde, por lo general, se revela al acosador.

It follows (2015) se vale de todas las técnicas empleadas por el thriller y el mejor cine de terror para mantener al espectador al borde los nervios, ya que la joven Jay, de 18 años, tras tener su primer encuentro sexual con un atractivo pero misterioso muchacho en el asiento trasero de su carro, comienza a ser perseguida por algo que los demás no pueden ver, pero que ella percibe siempre cerca, acechándola, observándola, hostigándola. Sus amigos intentan, por supuesto, ayudarla, pero no saben cómo hacerlo. Jay, entonces, decide pedirle alguna explicación al novio y este le dice que la única forma de que pueda librarse de ello es acostándose con otra persona, con lo que la “maldición” o lo que sea la abandonará.

Contado así, parece el típico filme de terror más bien risible y poco convincente al que Hollywood nos tiene acostumbrados. Sin embargo, It follows resulta altamente eficiente porque nunca aclara qué es exactamente la “cosa” —las referencias a John Carpenter son evidentes durante toda la película— o la persona que persigue a Jay, con lo que cada personaje, cada objeto, cada mínimo movimiento y aparición en pantalla es potencialmente eso que la cosa. Algunos críticos han calificado el “It” como una metáfora del miedo a las enfermedades de transmisión sexual, pero creo que eso resulta insuficiente para describir qué es lo que puede ser. También pudiera estarse refiriendo al miedo a la edad adulta, al sexo en general, a la mirada reprobatoria de la gente al saber que has perdido la virginidad —que siempre se ha vinculado de forma un tanto vaga e idiota con la “inocencia”—, e incluso a la misma muerte. Más allá de lo que pueda o no significar ese “It”, la película es bastante angustiante y a la vez extrañamente hermosa y nostálgica.

sicario

  1. Sicario

País: Estados Unidos.

Director: Denis Villeneuve.

Reparto: Emily Blunt, Josh Brolin, Benicio Del Toro.

De no haber visto Mad Max: fury road (2015), yo diría que Sicario (2015) fue la mejor de las películas que vi del año recientemente pasado. La academia y la “gran crítica” la rechazó porque supuestamente demoniza a México, muestra a toda la gente de ese país como unos simios con armas matándose entre ellos y coloca a la ciudad de Juárez como un “monstruo” que debe ser eliminado. Ese tipo de comentarios puristas son los que a veces me hacen pensar que el cine debería desvincularse para siempre de la crítica y la intelectualidad y quedarse con el espectador común que sólo busca en el cine dos horas de evasión y entretenimiento a un precio accesible.

Pero hablemos de Sicario. La película abre mostrando las distintas definiciones que tiene la palabra, y termina informándonos de que “sicario” significa “hit man” en México —observación relevante quizás para norteamericanos y europeo, ciertamente no para nosotros, hijos de estas tierras de sicarios, carteles y políticos. Luego nos presenta a Kate, una agente del FBI encargada de realizar allanamientos y redadas en propiedades relacionadas con el tráfico de drogas en la frontera de México y Estados Unidos. Llevada por la impotencia y las ganas de eliminar el crimen en esa zona, es convencida por Matt Graver, un frío y misterioso miembro de alguna organización gubernamental, de ir a Juárez a apresar a uno los más peligrosos carteles mexicanos. Para ello contarán con la ayuda de Alejandro, un supuesto asesor de quien no sabemos mucho sino hasta el final de la película.

Sicario es un verdadero thriller, tenso desde la escena de apertura hasta la aparición de los créditos. Muestra de manera fría, casi objetiva, la “lucha” de una mujer por eliminar el crimen y el mal, sin sospechar que también, spoiler alert, los de su propio bando pudieran estar metidos en el mismo paquete. El negocio de la droga no puede ser simplemente erradicado de la faz de la Tierra porque, si eso sucediera, ¿cómo se justificaría la existencia de entes gubernamentales como la CIA, la DEA y el FBI? La diferencia entre México y Estados Unidos no se está en quiénes son los criminales y quiénes los hombres honorables y buenos, sino entre quiénes tienen el control de la situación, quién decide cómo suceden las cosas, cómo repartir la mercancía y las ganancias, el crimen y la justicia, el horror y la bondad. Kate es también un instrumento de la burocracia, ya no puede distinguir la línea que antes los separaba de “el otro lado”. Su presencia en la película y en la trama que se desarrolla en esta se justifica en la firma que debe estampar sobre un papel con una automática apuntando al bajo de su cara. Nada y todo cambia al final, aunque no se sepa si para mejor o peor.

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